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Un cuarto de siglo

El XXV aniversario de la Federación de Sindicatos de Periodistas vista por quien fue uno de sus máximos impulsores, su primer secretario general

ENRIC BASTARDES
Secretario general de la FeSP (2001-2009)

Los veinticinco años dan vitalidad, juventud y edad suficiente para la responsabilidad y la experiencia. Estos deberían ser los atributos de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) que ha cumplido en este mes de mayo semejante onomástica. Ya se que no es lo mismo el transcurrir del tiempo entre las personas que en las organizaciones. Entre las personas algunos debemos dar un paso al lado y celebrar que otros asuman tus responsabilidades. Entre las organizaciones la suma de generaciones sólo puede aportar mayor consistencia, acumulación de soluciones fallidas, para nuevas iniciativas dispuestas a romper los muros y obtener resoluciones favorables. También el paso del tiempo ofrece el momento justo para volver a forzar lo que apreciamos como mínimos de derechos y regulaciones exigibles.

Bajábamos un montón de colegas por las escalinatas del Ateneo de Madrid, pancarta en ristre, al cántico plagiado de un himno anarquista, con la letra cambiada: «!!!A las redacciones, a las redacciones, por el triunfo de la Federación…,bis!!!»

Una arquitectura completa
Acabábamos de poner la primera piedra que completaba una arquitectura completa pensada unos pocos años antes. Sindicatos de ámbito autonómico, una Federación para armonizarlos a todos y una afiliación a la Federación Europea de Periodistas (FEP) y en lo más alto una participación decidida, en la Federación Internacional  de Periodistas (FIJ). Una organización mundial que reúne a más de 600.000 afiliados/as de lo más concienciado y activista del conjunto de la profesión. El esquema orgánico se completaba en los contenidos a defender que era evidente que se enriquecen de experiencias múltiples y diversas pero siempre con las mismas premisas y los mismos fines. 

«Cuando no sepas solucionar un problema primero mira como lo han resuelto en los países de tú entorno», me aconsejaba él ilustre y amigo profesor Josep Maria Bricall. Y era totalmente cierto. Nadie tenía resueltos del todo los grandes temas de la profesión. Pero la historia de cada cual era en su caso un camino particular hacia la resolución del núcleo principal: ¿Cómo proteger el derecho a la información, derecho fundamental de la humanidad?. ¿Cómo crear las condiciones favorables para que el periodismo pudiera ejercer sus responsabilidades de manera satisfactoria y libre?.

Ejemplos próximos
Nosotros estamos y estábamos a años luz de los avances de algunos. Pero sus soluciones nos han ofrecido mucha capacidad de análisis y muchas ideas para transformar también nuestra realidad. De manera que hemos dado pasos de gigante tanto en la comprensión e identificación de nuestros problemas como en la manera de combatirlos y los remedios a nuestro alcance.  

Si Francia, Portugal o Italia han sido ejemplos próximos para darnos ideas y esperanzas, otros muchos países han alumbrado fórmulas para la defensa del derecho a «la información completa, veraz y libre» como describe la Carta Universal de derechos humanos.

Pero no solo eso. El día a día de nuestros sindicatos nos ha llevado al rechazo a las condiciones de precariedad que tanto condicionan los contenidos y exigencia de la información. Es ahí  donde decimos que la precariedad del periodismo y la defensa de la buena información son las dos caras de la misma moneda. «Mi precariedad es tú desinformación» acuñamos para hacer entender a la población que les debe preocupar, tanto la información que reciben como las condiciones inmundas de quienes deben elaborarlas.

Necesidad de políticas consensuadas
También en la negociación colectiva aplicamos nuestros esfuerzos y en la representatividad en las elecciones a los comités de empresa, para verificar quienes y cuantos somos, en las que nos vemos obligados a participar. No nos gustan los enfrentamientos a los que las elecciones sindicales te obligan con otros colectivos o con otros sindicatos. La ley sindical carece de muchas virtudes que ayudarían a la unidad de acción en vez de provocar la confrontación para ser alguien en la representatividad que debes testificar ante las patronales y/o las administraciones. Superados los malos tragos podemos actuar como sindicato mayoritario para sentarnos de pleno derecho en las principales mesas negociadoras. Y para participar o auspiciar políticas consensuadas entre diversos sectores y organizaciones de la profesión.

Sin más, somos aún pocos y deberíamos ser muchos mas, pero seguro que tenemos como cómplices, aunque no lo pretendan, a los mejores periodistas de todos los ámbitos de la profesión, a los exigentes en la veracidad de sus contenidos, a los que practican la deontología estricta, a los solidarios que lloran cada muerte de un colega en Gaza…los mejores son como los nuestros. Aún no lo saben, pero lo que sí reconocen es que viene el lobo…y 600.000 colegas pueden ser el mejor refugio o la mejor barricada.

Crédito imagen: Enric Bastardes, en la celebración del XXV aniversario del SPC.

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