Dos diputados y el asesor del partido han arrinconada a la jefe de redacción de ARA Balears, Maria Llull, y la han recriminado por sus preguntas en una comparecencia.
El diario Ara Balears publica que dirigentes de VOX en Baleares “han arrinconado una periodista del ARA Baleares esta mañana en medio del Parlamento balear, para decirle cómo tenía que hacer su trabajo”.
En la información se señala que, en ese recinto, Vox había convocado a los medios de comunicación “para quejarse de que los demás partidos no les hubieran invitado a negociar el texto del manifiesto, aunque el día antes se habían negado a aceptar la declaración institucional, boicoteando-la.
Tras estas declaraciones la jefe de redacción del ARA Baleares, Maria Llull, ha hecho varias preguntas a la diputada de Vox Idoia Ribas, todas sobre el 25-N. Ha pedido sobre el origen de los datos que Vox utiliza para descartar la violencia machista y hablar sólo de violencia ‘intrafamiliar’, por qué creía que el PP y Cs sí se habían añadido a la proposición, si también criticaban el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, que el lunes mismo había llamado a solucionar la violencia machista, etc. Ante la falta de respuestas por parte de la diputada, la periodista ha insistido repitiendo algunas de las preguntas.
Esta insistencia no ha gustado a los representantes de Vox.
Después de las declaraciones, la diputada Ribas, el diputado y líder de la formación en Baleares, Jorge Campos, y el asesor del partido Agustín Buades han ido a buscar la periodista del ARA Baleares, la han arrinconado y le han recriminado las preguntas durante unos diez minutos. Le han dicho que no era conveniente que repreguntas lo que no se le contestaba -porque lo consideran «debatir». El líder de la formación, Jorge Campos -que ha llegado a coger la periodista del brazo-, incluso le ha soltado que el ARA Baleares insulta Vox cada día, para que los calificamos de partido de extrema derecha.
El diario ha declarado en su editorial que “continuará definiendo Vox como un partido de extrema derecha, porque lo es; porque sus posiciones sobre la inmigración, el feminismo, el franquismo, la memoria histórica, el centralismo y el nacionalismo son extremistas. Calificarlos de extrema derecha y hacer preguntas que les hacen sentir incómodos no es más que una de las consecuencias de hacer periodismo”.










