La comunidad de fact-checking analiza cómo potenciar la verificación profesional de hechos y garantizarla a la ciudadanía.
“Verificat”, el organismo verificador independiente de Cataluña, presentara los resultados del proyecto SUM, la red de voluntarios senior contra la desinformación, y para ello convoca el próximo miércoles 22 de enero, a las 9:30 horas en la sede de la Representación de la Comisión Europea en Barcelona (Pg. de Gràcia, 90, 1a planta). El referido proyecto utiliza una estrategia de aprendizaje entre iguales para el que forma a gente mayor para que puedan dirigir talleres a personas de más de 65 años.
Durante la sesión, se ofrecerá una guía didáctica con instrucciones, estrategias y materiales para reproducir el sistema y una mesa redonda de expertos para abordará los retos y las oportunidades de alfabetización mediática de la gente mayor. El acceso es libre pero se requiere inscripción previa en: https://vvn3u68zltt.typeform.com/to/E9saTS7f?typeform
La organización señala que este acto se celebra en momentos en que la comunidad global de fact-checking está inmersa en un proceso de autorreflexión para potenciar el impacto de la verificación de hechos y renovar su interés en la ciudadanía. Este ejercicio ha aflorado a raíz de la decisión del CEO de Meta, Mark Zuckerberg, de prescindir del programa de verificación independiente en Estados Unidos.
De ahora en adelante, ha explicado, serán los propios usuarios de las redes los que podrán añadir contexto a los contenidos cuando lo consideren necesario. Es decir, Meta replicará el formato de las notas de la comunidad que ya se utiliza en X (antes Twitter), la red de Elon Musk.
La decisión de Zuckerberg de sustituir la profesionalidad de los verificadores independientes –que se someten a mecanismos de control para garantizar la neutralidad y rigor de sus aportaciones– por el tiempo libre de los usuarios es contraria a la evidencia.
Los primeros resultados sugieren que, aunque la amplia mayoría de las notas que se publican son correctas, su visibilidad es mucho menor que la del contenido falso, tal como explicamos este domingo en «El Periódico».
En este escenario, la necesidad de aportar ideas innovadoras que rediseñan la forma con la que se produce y se ofrece el fact-checking es crucial para comprometer a la sociedad civil en la lucha contra la desinformación.










