Se han concentrado ante la sede porque los informativos comienzan con comentarios editoriales con «narrativas partidistas» favorables al Partido Popular.
Trabajadores y trabajadoras de la Corporación de Servicios Audiovisuales de Galicia (CSAG), la empresa pública de la radio y televisión de la comunidad autónoma, se han concentrado ante su sede en Santiago de Compostela (A Coruña) para protestar por «el agravamiento de la manipulación informativa». Denuncian que los espacios informativos de Televisión de Galicia y Radio Galicia comienzan con comentarios editoriales con «narrativas partidistas», en referencia al Partido Popular.
En una concentración ante la sede, convocada por el comité intercentros el 23 de septiembre, han mostrado su rechazo a «la manipulación de la información en los medios públicos gallegos, donde se mezcla la opinión con las noticias y se reproducen narrativas partidistas, y hacemos un llamamiento a defender el servicio público junto a nosotros». Mostraban carteles con la frase Non coas nosas mans» (No con nuestras manos).
Esta práctica en los informativos, afirman, es «un ejemplo de la progresiva difuminación de las líneas entre información y opinión en los medios públicos gallegos. ¡Basta de manipulación! ¡No somos cómplices!».
Comentarios editoriales sesgados y partidistas
Según el comité intercentros, la empresa vulnera sus propias normas al difundir en los informativos comentarios editoriales «sesgados, partidistas y dirigidos exclusivamente contra el Gobierno nacional». «No estamos simplemente ante la habitual falta de pluralismo y de ética periodística. Es algo más», aseguran. En ese sentido, recuerdan que en en el artículo 6.1 de las directrices aprobadas para la gestión editorial de la empresa se indica: «Las opiniones, en tanto que juicios de valor, serán expresadas por personas ajenas a la Corporación RTVG, incluyendo siempre la identificación de quienes las emiten».
Consideran «inaceptable introducir propaganda partidista bajo la apariencia de noticias», en referencia al PP aunque sin citar su nombre. Se preguntan quién escribe esos comentarios editoriales, quién los autoriza y quién asume la responsabilidad por incumplir las directrices de gestión editorial de la empresa. «Exigimos el cese inmediato de estos excesos».
Desde mayo de 2018, hace ya más de ocho años, la plantilla de esta empresa pública viene protagonizando los llamados viernes negros, día en que sus profesionales trabajan con camisetas de ese color, para reclamar una empresa sin «injerencias ni presiones políticas». «Menos manipulación y censura. Menos propaganda. Menos vaciamiento de contenidos. Menos externalización», reclaman.










