El secretario general de la FEP afirma que «la información falsa se combate mediante un ecosistema que fomente la difusión de información verificada»
El secretario general de la Federación Europea de Periodistas (FEP), Ricardo Gutiérrez, ha manifestado que, frente al fenómeno de la desinformación, los periodistas tienen que ser «más rigurosos, más independientes y más éticos que nunca. Los periodistas deben ser más humildes, más transparentes, demostrando día tras día que están plenamente al servicio del público. Y no al servicio del poder. La ética y la honradez deben ser nuestras prioridades absolutas».
Pero este dirigente de la mayor organización europea de periodistas -de la que forma parte a Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP)- afirma que los periodistas por sí solos «son impotentes ante el poder desinformativo de las redes sociales. Frente a esta deriva democrática, los gobiernos y las organizaciones intergubernamentales deben actuar. Tienen el deber de desarmar a los desinformadores. La Unión Europea va por buen camino con la Ley de Servicios Digitales, pero hay que ir más allá con iniciativas para regular las redes sociales y la Inteligencia Artificial Generativa. De lo contrario, no es sólo el periodismo sino la democracia la que corre el riesgo de desaparecer».
Ricardo Gutiérrez ha realizado estas afirmaciones en un debate organizado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), con el título ¿Qué fue de las ‘fake news’?
Recordó
que Elon Musk, durante las recientes elecciones en Estados
Unidos, difundió por su red social X (antes Twitter) esta
frase: «Fue en la red X donde pudisteis ver la realidad de
estas elecciones, mientras la mayoría de los medios de comunicación
mentían constantemente al público. Ahora sois vosotros los
medios de comunicación». Así fue como Musk «proclamaba
la muerte de los medios de comunicación y deseaba larga vida al
periodismo ciudadano», indicó Ricardo Gutiérrez.
«La
agenda de Elon Musk es, por tanto, muy clara: ya no se trata de
inundar el mundo con contenidos propagandísticos y ‘hechos
alternativos’, según la expresión de Donald Trump. Se trata, pura y
simplemente, de suprimir los medios de comunicación y, por tanto, a
los periodistas. Ningún periodista, ni en Europa ni en el resto
del mundo, puede permanecer indiferente ante esta amenaza sin
precedentes».
«Los oligarcas dueños de las redes sociales, empezando por Elon Musk y Mark Zuckerberg, han moldeado sus algoritmos al servicio de sus propias ideas políticas. Ya no se trata solo, como en 2016, de difundir desinformación porque da dinero a los dueños de las redes. Ahora se trata, para esos mismos propietarios de las redes, de controlar ideológicamente las mentes, en función de sus intereses políticos y financieros».
«Nada ha cambiado. El objetivo sigue siendo el mismo: crear una cortina de humo permanente, relativizar toda la información, generar una confusión permanente, impedir que los ciudadanos piensen, suprimir todo pensamiento crítico. Se acaba por no creer a nadie, por no creer en nada, y por asimilar los medios de comunicación y los periodistas a vectores de propaganda a sueldo de quienes detentan el poder».
Ricardo Gutiérrez citó un informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), titulado Facts Not Fakes (Hechos no falsificaciones), en el que esta organización propone «una lucha integrada que movilice a todos los actores virtuosos de la sociedad: periodistas y medios de comunicación, poderes públicos y sociedad civil. La estrategia eficaz no consiste en atacar los contenidos que desinforman, sino en promover el desarrollo y la difusión de información creíble. La información falsa se combate mediante un ecosistema que fomente la difusión de información verificada».
La OCDE analiza en ese informe las nuevas formas de desinformación, sus mecanismos y su impacto, y ofrece a los gobiernos de los 38 países que la integran (entre ellos, España) unas recomendaciones concretas sobre para combatir ese fenómeno. Son las siguientes:
1.
Las autoridades públicas deberían apoyar el pluralismo de los
medios de comunicación, en particular garantizando la independencia
y la financiación sostenible de los medios públicos, proporcionando
apoyo financiero (incluidos incentivos fiscales) a los medios
locales y de investigación, regulando estrictamente la concentración
de medios, garantizando legalmente la independencia de la redacción
respecto a los propietarios de los medios e imponiendo normas
transparentes y justas sobre el reparto de la publicidad
institucional.
2. Los poderes públicos deben proteger a los
periodistas y a los trabajadores de los medios de comunicación
cuando son objeto de ataques, ya sean físicos o virtuales, lo que
ocurre cada vez con más frecuencia: es necesario un plan de acción
nacional negociado con los sindicatos de periodistas en cada país,
para proteger a los profesionales de la información.
3. Los
poderes públicos deben apoyar la autorregulación periodística para
promover la ética y la calidad de los contenidos, es decir,
cofinanciar consejos de prensa independientes con representación
paritaria de periodistas, propietarios de medios y sociedad civil.
4.
Los poderes públicos deben regular las redes sociales y el uso de la
Inteligencia Artificial generativa, y en particular el uso de deep
fakes, imponiendo normas de transparencia y rendición de
cuentas.
5. Las autoridades públicas deben invertir en la
alfabetización mediática de todos, para que los ciudadanos puedan
hacer frente por sí mismos a la desinformación.
Ricardo Gutiérrez concluyó su intervención felicitando a las ocho organizaciones y sindicatos de periodistas, entre ellas la FeSP, que han solicitado al Gobierno ser escuchadas para implementar en España en Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación. «Las reformas necesarias no pueden hacerse sin contar con los sindicatos y asociaciones de periodistas. Aprovecharemos la ocasión para decir al Gobierno lo que queda por hacer para luchar contra la desinformación», subrayó el secretario general de la FEP.










