La FIP advierte que crece la amenaza de violencia y el cierre de medios de comunicación tras la toma del control de la situación por los talibanes.
La Federación Internacional de Periodistas (FIP), de la que forma parte la FeSP, ha lanzado una campaña de solidaridad internacional para los periodistas afganos, a medida que crece la amenaza de violencia y el cierre de medios de comunicación tras la toma de control de los talibán sobre gran parte del territorio.
Más de 1.200 periodistas y trabajadores de los medios han perdido sus trabajos y muchos están amenazados. El 11 de agosto, diez medios fueron obligados a cerrar cuando los talibanes tomaron el control de la provincia de Baghlan.
En todos lados a lo largo del país los periodistas están enfrentando amenazas e intimidación por su trabajo. Las mujeres que trabajan en los medios son las principales víctimas, tanto por su trabajo como por las normas sociales que impone este régimen. En los últimos meses,cientos de mujeres periodistas se han visto forzadas a huir, se les ha impedido trabajar o han sido objeto de intentos de asesinato.
La FIP está trabajando junto a sus organizaciones afiliadas, la Asociación Afgana de Periodistas Independientes (AIJA) y el Sindicato Nacional de Periodistas de Afganistán, para dar apoyo de emergencia para ayudar a los periodistas a adoptar medidas de protección y seguridad. Las organizaciones afiliadas a la FIP también están presionando a los gobiernos de diversos países para que provean visas de emergencia y apoyo logístico para permitir que aquellos que están más en riesgo, puedan dejar rápidamente Afganistán. Afiliados en países vecinos están trabajando para garantizar apoyo y pasajes seguros para los periodistas que se ven obligados a abandonar el país.
Sindicatos de numerosos países están negociando directamente por los periodistas con medios internacionales, para garantizar que los trabajadores puedan ser relocalizados o se les otorgue seguridad o protección donde sea necesario.
El secretario general de la FIP, Anthony Bellanger, ha dicho: «La violencia contra los trabajadores de los medios está creciendo día a día en Afganistán. Tenemos un deber de cuidado, pero también un deber moral de apoyo a los periodistas que están trabajando y arriesgando sus vidas para cubrir el conflicto en Afganistán. Es momento de que las autoridades, grupos de derechos humanos, medios de comunicación, gobiernos y la comunidad internacional hagan todo lo que esté en su poder para mantener a los periodistas, sus colegas y sus familias a salvo. La solidaridad y la asistencia son necesarias de inmediato”.










