RSF exige una acción rápida y proactiva de las autoridades nacionales y europeas si no quieren que todo quede en letra muerta.
El 8 de agosto debió darse la plena implementación del Reglamento Europeo de Libertad de Prensa (EMFA), aporta representa importantes avances en la protección de los periodistas y la independencia y el pluralismo de los medios de comunicación en Europa. Sin embargo, según señala Reporteros Sin Fronteras (RSF) su implementación a nivel nacional se ha retrasado debido a la falta de voluntad política de los Estados miembros. RSF exige una acción rápida y proactiva de las autoridades nacionales y europeas para garantizar la efectividad de los derechos, principios y libertades que el EMFA pretende proteger.
Su director general, Thibaut Bruttin ha señalado el pasado 8 de agosto: La entrada en vigor de la EMFA, una ley pionera de la Unión Europea en materia de libertad de prensa, debería ser una ocasión para celebrar la renovada garantía de los derechos esenciales. Lamentablemente, su aplicación sigue siendo en gran medida incompleta, a pesar de que los Estados miembros han tenido más de un año para actualizar sus legislaciones nacionales.
Este retraso revela una falta de análisis crítico de los marcos legislativos: el reglamento, sin duda, pretende resolver los problemas de libertad de prensa en países donde los medios de comunicación sufren ataques constantes, pero todos los Estados miembros deben evaluar su cumplimiento. Ahora debemos actuar y garantizar que la EMFA cumpla todas sus promesas: la Comisión Europea debe exigir cuentas a las autoridades nacionales que muestren lentitud o reticencia a cumplir con sus obligaciones y, de ser necesario, iniciar procedimientos contra los Estados más recalcitrantes.
Sin embargo, en muchos países de la UE hay una necesidad urgente: los periodistas están siendo vigilados por falta de leyes nacionales suficientemente protectoras, se buscan sus fuentes , los medios de comunicación independientes están bajo presión ante la ausencia de garantías que protejan la independencia de su personal editorial, las decisiones con motivaciones políticas están dañando el pluralismo… Finalmente, en varios países, los procedimientos para nombrar a los directores de medios de comunicación de servicio público siguen estando muy politizados, como enEslovaquia, en contradicción con el requisito de independencia establecido por la EMFA.
Ante esta situación, la Comisión Europea debe mostrar firmeza. Debe considerar la posibilidad de iniciar un procedimiento de infracción en virtud del artículo 258 del Tratado de Funcionamiento de la UE (TFUE) si la aplicación práctica de la EMFA continúa retrasada a nivel nacional. Esto también supone una prueba de credibilidad: la adopción de la EMFA fue aclamada como una forma de consolidar la infraestructura democrática de la UE. La aplicación de este reglamento también debe ser una piedra angular del futuro «escudo democrático» que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha anunciado para los próximos meses.










