La Federación Internacional de Periodistas (FIP) ha advertido del estallido de violencia que ha terminado con la vida de un segundo periodista en Brasil en menos de una semana.
“La reciente serie de ataques letales contra los periodistas brasileños nos aflige enormemente. Pedimos a las autoridades que no dejen piedra sobre piedra hasta capturar a los asesinos”, ha declarado Beth Costa, Secretaria General de la FIP: “Es hora de detener estos crímenes sin sentido. Expresamos a los familiares de la víctima y a sus colegas nuestro más sincero pesar”.
Paulo Roberto Cardoso, la segunda víctima era editor-jefe del periódico Jornal da Praça y del sitio digital Mercosul News, y en noviembre, expresó su preocupación por la seguridad de los periodistas de su región, expuestos siempre a atravesar una fina línea -entre la verdad y la prudencia- que impulsa el comportamiento implacable de las bandas criminales de aquel área.
Según decía Rodrigues, “no son pocos los jefes, tanto del submundo de la criminalidad organizada, como del mundo de los negocios y de la política, que creen todavía en el modelo del “coronel” que se acerca a alguien para intimidar, coaccionar y violentar”.
La FIP apoya a la Federação Nacional dos Jornalistas de Brazil (FENAJ), que ha condenado este asesinato y hecho un llamamiento para que caiga sobre los asesinos todo el peso de las leyes federales brasileñas. “Es evidente que necesitamos aumentar todos los esfuerzos para combatir esa violencia que convierte a los periodistas en objetivo en aquella región de frontera”, añadió Costa, quien concluyó: “Si no fuera así, esa zona sufrirá una quiebra muy seria de la ley y el orden, que tendría consecuencias desastrosas para los periodistas y para la ciudadanía en general”.










