Tanto la Federación Internacional de Periodistas (FIP) como su sindicato filial la Nacional Union of Journalists (NUJ) han mostrado su inquietud ante informes recientes que demuestran que la policía ha obtenido los registros telefónicos de un periodista para identificar sus fuentes confidenciales directamente. Ambas organizaciones entienden que acciones como esta constituyen un claro ataque a la libertad de expresión.
FIP y NUJ consideran que el efecto de esta práctica policial puede ser muy negativo para la capacidad de periodistas de trabajar en interés de la información pública.
Con el fin de intercambiar experiencias, aportar casos prácticos y estudiar formas de proyección contra estas agresiones a la libertad de prensas se ha celebrado un encuentro el pasado jueves 16 en Londres.
El mismo ha sido organizado por la FIP y la NUJ y además de miembros de ambas organizaciones han participado representantes de organizaciones de Derechos Humanos de defensa de los derechos civiles y periodistas de distintos medios europeos.
El presidente de la FIP, Jim Boumelha, ha expresado que es imprescindible la protección de las fuentes de los periodistas, “el clima de la incertidumbre creada por esta vigilancia en el Reino Unido puede significar que las fuentes teman aproximarse a los periodistas por las consecuencias que pueda acarrearles. Esto socava claramente los valores democráticos”.










