Este es el comunicado del Sindicat de Periodistes de Catalunya (SPC-FeSP) difundido ayer:
Vergüenza partitocrática
Finalmente lo han hecho: Después de meses de esconder unas negociaciones que traicionan el espíritu y la letra de la Ley de la CCMA, de votar en el Parlamento mociones y resoluciones comprometiéndose a reformar la ley de la Corporación para volver al consenso que favorece la independencia y la profesionalidad de los directivos y los gestores. Tras aprobar por unanimidad y tramitar de nuevo a la Mesa del Parlamento el dictamen de la ponencia conjunta de julio de 2017. Y después de una resolución hace dos meses aprobada por mayoría -con la abstención de los dos partidos del gobierno- en la misma línea, en el sentido de aplicar los criterios de la reforma a la renovación del Consejo: Cuatro grupos parlamentarios han consumado esta nueva estafa a la ciudadanía ya los trabajadores de la Corporación.
Y lo han hecho los dos grupos del Gobierno con la complicidad de dos de los partidos más críticos con la gestión, la programación y la información de TV3 y Catalunya Radio, que las últimas semanas también han evitado admitir que entraban en esta maniobra que sólo busca mantener el control gubernamental de los medios de la CCMA. Un control que se mantiene desde 2012 con la contrarreforma impulsada por CiU y el PP, y ahora con el apoyo de dos grupos que traicionan sus compromisos y que contribuyen a la consolidación de una radiotelevisión al servicio del Gobierno.
Porque no sólo se trata del pacto por el reparto de puestos en el Consejo de Gobierno, donde por fuerza había que contar con la colaboración de otros grupos, sino de que éste conllevará la distribución privada y en cremallera , entre JxCat y ERC, los principales cargos de la Corporación: directores de la tele y la radio y jefes de informativos respectivos, todos en manos de profesionales de confianza del Gobierno.
Esperamos que los grupos que han perpetrado este acuerdo no intoxiquen la opinión pública diciendo que esto saldrá adelante con mayoría cualificada en el Parlamento, ya propuesta de tres grupos. La propuesta de reforma de las leyes audiovisuales , que incluía la de la CCMA, y que hipócritamente firmaron también hace poco los grupos que han apadrinado este buñuelo, ponía más requerimientos, para asegurar la competencia, la profesionalidad y la independencia de los gestores de la Corporación.
Por todo ello hemos de expresar de nuevo nuestra decepción ante los incumplimientos de varios grupos parlamentarios, especialmente de los que en épocas pasadas se habían comprometido con modelos de gestión democrática, no gubernamental y no partidista, de la radiotelevisión pública que debería ser de todos.
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