París ha asistido ayer a la mayor movilización convocada por las centrales sindicales que recuerda la capital gala; ha sido la respuesta más contundente al mensaje del Gobierno, seguido por los grandes medios, de que la presión ciudadana contra la reforma laboral se agotaba.
Aunque se realizaron manifestaciones en todas la grandes ciudades francesas como Marsella o Toulouse, es la primera en la que han concurrido a París delegaciones de trabajadores y estudiantes de todo el país.
Se calcula esa concurrencia en más de medio millón de personas y la primera reacción del ministro Valls ha sido culpar a la CGT, principal sindicato galo, de los graves incidentes de algunos manifestantes con la policía. El sindicato ha recordado al Gobierno de Hollande que esta manifestación –que no estaba autorizada- como todos las anteriores han sido convocadas por siete organizaciones sindicales “en una muestra de la unidad de la demanda de que sea retirada el texto regresivo” de la reforma proyectada.
El recorrido de París abarcó más de cinco kilómetros desde la plaza de Italia e Inválidos, en pleno Campeonato Europeo de Fútbol y con gran parte de los servicios públicos en huelga.










