La presidenta Dilma Rousseff sancionó el pasado 11 de noviembre, a pesar de las críticas de los grandes grupos de comunicación, el proyecto de ley del senador Roberto Requião (PMDB) que reglamenta el derecho a réplica en la prensa para los reportajes considerados «ofensivos», sin contar los posibles daños que se pudieran derivar de los mismos.
El texto de la morma establece que las empresas periodísticas deben divulgar de forma «gratuita y proporcional» la respuesta de la persona física o jurídica que haya sido ofendida por algún contenido.
Roussef vetó solo el tramo que señalaba que en los casos de ofensas difundidas por radio o televisión, el ofendido podía requerir el derecho de dar la replica personalmente.
La “ley Requião” que la publicación que merezca el derecho de réplica deberá haber atentado contra la «honra, intimidad, reputación, concepto, nombre, marca o imagen» del ofendido, y que la rectificación del medio, en espacio proporcional a la ofensa, no privará de las eventuales acciones penales o de indemnización por daños morales.
Además, señala que en el caso de artículos de opinión firmados, los medios no podrán ser responsabilizados criminalmente por la ofensa, pero se verán obligados a publicar la rectificación.
La ley establese que la persona física o jurídica ofendida tiene 60 días, a partir de la publicación, para presentar al medio de comunicación su solicitud de derecho de réplica.
Si no es escuchado puede recurrir ante el juez que «tiene 24 horas para recibir sus argumentos y, después, hasta 30 días para dictar sentencia. Si la decisión es favorable al autor de la acción, la publicación de la réplica se harán en menos de diez días, bajo pena de multa diaria.»










