La Xarxa de Comunicació Local (proveedora de servicios periodísticos para muchos medios de las administraciones catalanas) ha despedido esta semana a quince trabajadores. Esto ocurre a pocos días de que se someta a la votación de los trabajadores el preacuerdo de convenio colectivo que contempla la retirada del ERE propuesto -que afectaba a 77 trabajadores- a cambio de la aceptación de una sustancial reducción salarial.
Los despedidos han sido llamados al despacho del gerente de la Xarxa, Xavier Escrivá, para comunicárselos; a excepción del periodista deportivo Jordi Pons, que está de vacaciones, y recibió el despido a través de un SMS.
Los miembros del comité de empresa consideran que han sido engañados por el consejero delegado, Francesc Pena, y acrecienta el problema ya que la asamblea de trabajadores puede no aprobar el convenio, con lo cual seguiría su marcha el ERE.
Esta acción de la empresa ha generado desconfianza sobre sus intenciones finales; ya que se teme que transcurrida el periodo comprometido sin despidos y aceptada la rebaja de sueldos, la empresa podría volver a plantear el ERE.
Los partidos de la oposición, dado el perfil de gran parte de los despedidos, consideran que la diputación de Barcelona –propietaria de la empresa- ha iniciado una campaña de depuración ideológica.










