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Odisea de una freelance en Siria

La periodista frelance italiana Francesca Borri con larga experiencia en la cobertura de conflictos bélicos, está en estos momentos en Siria y desde allí describe la temeraria relación que mantiene el reportero de guerra con la indiferencia de la redacción.

En su artículo “La compleja realidad de una italiana freelancer en Siria”, refiere, entre otras cosas:

“Para los jefes de redacción no existe diferencia entre escribir desde Alepo, Gaza o Roma. Pagan lo mismo: 70 dólares por artículo. Incluso en lugares como Siria, donde los precios se triplican por la especulación de la situación. Así que por ejemplo, dormir en una base rebelde, bajo el fuego cruzado de los morteros, con un colchón en el piso, con el agua amarilla (causa de mi tifoidea), cuesta 50 dólares la noche; y una renta de auto cuesta 250 dólares por día.

Así que en lugar de minimizar los riesgos, termina uno por maximizarlos. No sólo no puede una pagar un seguro —que son casi 1.000 dólares por mes—, sino que tampoco puede pagar a un asistente ni a un traductor. Termina en un territorio desconocido y sola. Los jefes de redacción saben muy bien que con 70 dólares por artículo te ves obligada a ahorrar en todo. Saben también que si resultas seriamente herida, una parte de ti cree que no sobrevivirás, porque tus finanzas no te permiten que estés herida.

Las nuevas tecnologías nos empujan a creer que la velocidad es un elemento básico de la información. Pero ese razonamiento se basa en la lógica de la autodestrucción: el contenido está estandarizado porque tu diario o tu revista ya no tienen nada que los distinga de los demás; por lo tanto ya no hay motivo alguno para pagarle a un reportero. Para las noticias cotidianas, uno tiene acceso a Internet gratis. La crisis por la que atraviesan los medios, es provocada por ellos mismos, no por los lectores. Los lectores siguen ahí, contrariamente a lo que los jefes de redacción creen, los lectores son personas inteligentes y solo piden sencillez, pero sin simplificación. Quieren entender y no únicamente enterarse.

Cada vez que publico una crónica sobre la guerra, recibo una docena de correos electrónicos en donde la gente me dice: “Perfecto, qué gran artículo, es un titular llamativo, pero yo quiero entender lo que está ocurriendo en Siria”. Me gustaría tanto poderles responder que no puedo proponer un artículo de análisis porque en la redacción no lo publicarían y me dirían: “Esta niñita ¿quién se cree?” –y no importa que yo tenga tres títulos universitarios, dos libros, 10 años cubriendo conflictos armados, primero como investigadora humanitaria y después como periodista. Como sea, mi juventud despareció cuando me salpicaron pedazos de cerebro. Eso fue en Bosnia cuando tenía 23 años.

Los periodistas freelance son periodistas de segunda clase -incluso cuando aquí en Siria hay únicamente freelance, porque se trata de una guerra sucia, una guerra del siglo pasado: es una guerra de trincheras entre rebeldes contra leales al régimen que se encuentran tan cerca el uno con el otro que se gritan mientras se disparan. Cuando uno está en la línea de combate, suceden cosas impensables como la aparición de bayonetas que únicamente hemos visto en los libros de historia. Las guerras de hoy en día son guerras de drones, pero aquí se pelea metro por metro, calle por calle, salgo y una se caga de miedo.

A pesar de esto, los jefes de redacción en Italia te tratan como si fueras un niñito: tomas una foto impresionante y te dicen que tuviste suerte, estuviste en el lugar y el momento oportuno. O por ejemplo, lograr una exclusividad como mi artículo que escribí en septiembre pasado sobre la ciudad de Alepo, declarada Patrimonio de la UNESCO, que se estaba reduciendo a cenizas mientras los rebeldes y el ejército sirio combatían por tomar el control de la ciudad. Yo fui la primera reportera extranjera que logró entrar, y los jefes de redacción me dijeron: “¿Cómo puedo justificar que mi corresponsal no pudo entrar y tu sí?”. Recibí otro correo electrónico sobre mi artículo de un jefe de redacción diciéndome: “Te lo compro, pero se publicará con la firma de mi periodista”.

Además, obviamente yo soy mujer. Recientemente, una noche hubo disparos de morteros que provenían de todos lados, yo estaba sentada en un rincón con la única expresión que puede uno tener cuando la muerte puede llegar de un momento a otro, cuando otro reportero se acerca, me mira de la cabeza a los pies y me dice: “Este no es lugar para las mujeres”. ¿Qué le puedes responder a un tipo así? Idiota, éste no es lugar para nadie.”

Original completo en inglés en:  http://www.cjr.org/feature/womans_work.php?page=all

Original en catellano:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=172462&titular=la-compleja-realidad-de-una-periodista-italiana-%3Ci%3Efreelance%3C/i%3E-en-siria-

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