El mediodía del pasado jueves 26, los trabajadores de AGR-Clarín, que es la planta impresora de los medios de este grupo, anunciaron su intención de bloquear la planta Zepita, en el barrio porteño de Barracas, donde se imprime el diario Clarín. Lo que materializaron la noche del sábado 28, tras casi siete horas de bloqueo éste fue roto por fuerzas de la Gendarmería que, con un fuerte operativo, hicieron posible la salida de algunos camiones con diarios a las 7 de la mañana.
Un hecho destacable fue la decisión de los trabajadores camioneros de retirarse de la planta y no iniciar la distribución del diario. Su motivo fue no avalar la represión contra los trabajadores de AGR-Clarín.
Mientras tanto, en un hecho que no tiene precedente, los trabajadores anunciaron la solidaridad de distintos sindicatos y colectivos ciudadanos en el lanzamiento de una campaña que pide a la población que se abstenga de comprar las publicaciones del Grupo Clarín que se imprimen en AGR y que la empresa ha derivado hacia talleres externos precarizados con el propósito de quebrar la lucha de sus trabajadores contra los despidos de personal.
“Es un fraude, no hay ninguna crisis de la empresa”, aseguran los 380 trabajadores despedidos. La propuesta de boicot incluye a revistas y fascículos y también a diarios del interior del país del Grupo Clarín. Además, instaron a otros trabajadores gráficos a no imprimir productos de la empresa.
Ayer, domingo, el diario no ha llegado a muchos quioscos y en otros se ha advertido los efectos del seguimiento de la campaña #NoCompresClarin; hashtag que se convirtió en trending topic durante varias horas.










