“Para el 77% de los periodistas andaluces los asuntos religiosos no deben recibir una atención especial en los informativos”, es una de las conclusiones de la investigación sobre las convicciones éticas del periodismo en Andalucía que analiza las posiciones de los profesionales sobre cuestiones de especial sensibilidad social como la violencia de género, el trato diferenciado de colectivos vulnerables, los sentimientos religiosos, el tratamiento de la Casa Real o el respeto a la intimidad de los personajes públicos.
El estudio publicado en “Revista Latina de Comunicación Social” y cuyo autor es Juan Carlos Suárez Villegas, deja claro la prioridad del interés público sobre reputación de instituciones o tradicionales sociales. Los periodistas consideran más importante ser pragmático a la hora de informar, atendiendo a la sensibilidad de la comunidad, que ser deontológico, orientados por normas profesionales.
Las conclusiones de la investigación aportan estos datos.
“- Apenas la mitad de los encuestados dejaría de reproducir o emitir la opinión de alguna persona o colectivo si atentara contra los derechos humanos (58,1%), contuviera ideas nazis (59,3%), defendiera el uso de la violencia (60,9%) o fuera racista o xenófoba (54,1%).
– En prácticamente ningún caso se dejarían de emitir si fueran poco respetuosas con la religión católica (84,3%) o con otras religiones (81,2%).
– En general, la explicación de las características de los protagonistas de la noticia está justificada cuando es relevante para entender la información; así ocurre con el género (55,7%), la etnia (67,1%), la nacionalidad (61,5%), la orientación sexual (65,3%), las creencias religiosas (69,5%), la ideología (70,3%) o la lengua o idioma (57,4%).
– Los encuestados son bastante partidarios de que determinados colectivos desfavorecidos reciban un tratamiento especial en las informaciones; esto ocurre con las mujeres (40,5%), los inmigrantes (46,6%), los gitanos (37,7%), discapacitados (43,5%), ancianos (41,4%) y enfermos mentales (39,5%). Sin embargo, al referirse a los homosexuales, son poco partidarios de que se les dé un tratamiento informativo especial (37,7%).
– El derecho del público a tener una información veraz y completa debe quedar limitado mayoritariamente por el derecho de las personas a la vida y a la intimidad (89,2%), la presunción de inocencia (82,2%) y en menor porcentaje por la seguridad del Estado (73,9%) y la seguridad civil (67,9%).
– Las creencias religiosas no deben limitar la información para el 77,2% de los preguntados.
– En un porcentaje muy alto (84,5%) los personajes famosos que no venden exclusivas, los familiares de la Casa Real (81%) y de los miembros de la Casa Real (80,5%) pueden ser lícitamente abordados por la calle en vías de conseguir que declaren sobre algún tema, aunque éstos hayan dejado claro que no quieren hablar sobre ello. Aunque las respuestas tienden a que, si un famoso no quiere hacer declaraciones, se le debe respetar.
– El derecho a la intimidad, salvo en las guerras, prevalece a la hora de mostrar imágenes de personas muertas. Los encuestados, de manera casi unánime (92,8%), piensan que el fallecimiento no debe mostrarse en imágenes. Respecto a las guerras, más de la mitad de los encuestados opinan que se deben mostrar las imágenes de los muertos si pueden contribuir a sensibilizar a la población.
– A la hora de publicar imágenes o difundir textos en un informativo televisivo, excepto las imágenes escatológicas y poco aprensivas con unos mínimos de buen gusto (68%), el resto no aprecia inconveniente en que se puedan publicar otro tipo de imágenes aunque algunos puedan ver herida su sensibilidad religiosa, como publicar las caricatura de Mahoma (73,9%) o representaciones de Jesucristo (74,3%).
– Las religiones no deben tener ninguna consideración especial en la información; así opina el 77% de los periodistas encuestados.”
El artículo completo en: http://www.revistalatinacs.org/068/paper/979_Sevilla/13_Suarez.html










