El periodista Manu Brabo que ha cubierto, cámara en mano, la información en muchas zonas de conflicto expresa su «mala hostia» por la precariedad en la profesión, tras la liberación en Siria de sus compañeros”.
En un artículo publicado en el digital “El Español”, Brabo desmenuza la condiciones de trabajo de quienes concurren a esas zonas de riesgo sin respaldo alguno de los medios con los cuales colaboran y rechaza la solidaridad que expresan por esos trabajadores
Así señala: “Al llegar al hotel al día siguiente, lo primero que hago es abrir las web de los diarios nacionales y tratar de comprobar su estado mental y de salud por las imágenes de video que distribuyen. Flacuchos, desubicados, incrédulos a ratos … eso creo imaginar desde los miles de kilómetros que nos separan. Desgraciadamente, sigo leyendo las noticias. Entonces me sobreviene la mala leche: me rebosa mala hostia por los cuatro costados. Todos los medios con los que han colaborado se quieren apuntar el tanto. Antonio nuestro colaborador, las fotos de López para tal o cual. ¿Son los mismos medios que les pagaban una mierda por su trabajo mientras ellos asumían los riesgos? Para apuntarse el tanto les ha faltado tiempo.
Brabo rechaza las razones que esgrimen esos medios para sus sueldos de hambre: “Su argumento, el de siempre: en digital se paga menos (me pregunto porque si implica menos gasto). La crisis del sistema, la falta de publicidad, ese largo etc. de cosas que cuesta creer cuando uno ve el dineral que se pagan por fotos de un falso Hugo Chavez entubado, o por imágenes de tonadilleras, toreros y demás celebrities en tanga.
Sin ir más lejos, estaría bien saber cuánto cuesta el despliegue informativo de la próxima Eurocopa. Ahí si. Cada medio tendrá de todo y tendremos mil puntos de vista sobre algo tan intrascendente como 22 millonarios corriendo detrás de un balón, un pulpo que adivina las semifinales, o una familia japonesa que hace sushi y maki con los nombres de los goleadores. Por supuesto, no faltará el concurso de las piernas más largas, las tetas más gordas y las aficiones más pintorescas (Aclaro, me encanta el fútbol y si juega el Sporting paro la guerra si hace falta)
Por eso cuando los hipócritas se ponen las medallas del dolor de tres compañeros y sus familias por 10 meses (y lo que les queda) también les pediría que dijeran alto y claro cuánto les pagan y que en realidad ese dinero invierte en pulpos adivinos y no en la seguridad de sus “colaboradores”.
Pero eso sería hacer periodismo. Por lo que parece, sería mucho pedir.
Artículo completo: http://www.elespanol.com/reportajes/20160513/124487902_0.html










