“La principal amenaza a la libertad de expresión en la región latinoamericana no proviene de los Estados sino de las corporaciones periodísticas vía coacción directa o indirecta sobre los trabajadores y de prensa”; así fue señalado durante la Conferencia en Defensa del Trabajo Digno y la Libertad de Expresión.
El encuentro, celebrado en Buenos Aires a principios de este mes, ha estado organizado por la Federación Internacional de Periodistas (FIP), la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe (Fepalc), y la Fundación Friedrich Ebert (FES).
“Tenemos que continuar con la lucha para lograr distribuir el poder de los medios de comunicación, disminuir la concentración de la propiedad de los medios, y contribuir la realidad de nuestros pueblos y dignificar el oficio periodístico”, manifestó Gustavo Granero, vicepresidente de la FIP, y secretario general de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren).
“Las corporaciones no solo operan localmente, sino que trasnacionalmente han participado de los golpes de Estado, como lo hicieron en Honduras, Ecuador, Venezuela, y ahora Paraguay”, señaló el vicepresidente de la FIP. “Las soluciones no serán nacionales, debemos estructurarnos de forma internacional. Ese es el camino adoptado por la FIP y por la Fepalc para que los trabajadores podamos negociar colectivamente y lograr el derecho a la sindicalización”.
En el encuentro el Ministro de Trabajo,Empleo y Seguridad Social argentino, Carlos Tomada, señaló que a pesar de los avances en las negociaciones colectivas “las empresas periodísticas siguen siendo grandes actores en contra de los derechos de los trabajadores y trabajadoras”. Karen Cepeda, directora de la Oficina Regional de la FIP en América y el Caribe aportó que “La negociación colectiva en nuestros países y el fortalecimiento de los sindicatos es primordial para hacer frente a los embates contra los derechos de los trabajadores y trabajadoras.”










