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Libertad de prensa real en la Argentina

La Ley de Servicios Audiovisuales de la Argentina –más conocida como “Ley de medios”- debía entrar en plena vigencia el pasado 7 de diciembre con la finalización del plazo que otorga la misma normativa para que comience el desmantelamiento de las grandes concentraciones de medios.

Esto afecta, fundamentalmente, al Grupo Clarín -en su momento vinculado al Grupo Prisa en la propiedad de monopolio de producción de papel en ese país- al que le corresponde desprenderse de cerca de 200 medios que acumuló a expensas de la ley del audiovisual de la dictadura militar, de la cual fue uno de sus sustentos mediáticos.

Es precisamente este grupo el que ha conseguido mediante recursos legales y la dudosa ecuanimidad de algunos jueces una prórroga de tres meses a esa aplicación. Esto ha sido difundido por los grandes medios españoles como una victoria de quienes defienden la libertad de prensa, cuando se trata de todo lo contrario.

El recurso del Grupo Clarín afecta sustancialmente la aplicación de los artículos 45 y 161 de la Ley de Medios:

El primero limita la concentración de los medios de comunicación reduciendo la cantidad de frecuencias de radio abiertas (hertzianas) que puede concederse a un mismo grupo de medios de comunicación e impide que éste pueda ser a la vez, en la misma localidad, concesionario de un canal abierto y propietario de una empresa de producción y distribución televisual por cable.

Mientras que el art.161 obliga a que los principales grupos de medios de comunicación cedan a plazos algunos canales de radio y televisión –incluidos los de cable y vía satélite–, en nombre de la desconcentración del espectro audiovisual. Eso quiere decir que -en la práctica- lo que se producirá es una cesión de parte de las licencias de los grandes grupos de comunicación en Argentina a otras empresas pequeñas o colectivos sociales de la comunicación, subastándose las sobrantes a través de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFCSA).

Es evidente que ambos artículos están destinados frenar el monopolio de los medios por parte de los grandes grupos de la comunicación diversificando la oferta mediática y aumentando la pluralidad.

Los medios españoles han silenciado la opinión favorable sobre esta ley que han vertido organizaciones como RSF, ONU o la OEA.

Reporteros sin Fronteras, que participó en noviembre de 2008, en Buenos Aires, de los debates preliminares sobre la legislación, invitada por la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) con presencia de Relatores Especiales de la ONU y de la OEA para la Libertad de Expresión, ha vuelto a decir que es “una garantía importante de igualdad y pluralismo” y que “procura un verdadero lugar a las radios y televisiones comunitarias, que abundan en América Latina pero que con frecuencia son discriminadas y excluidas del espacio de difusión en numerosos países“.

Por su parte, Frank La Rue, relator de la ONU para la Libertad de Opinión y de Expresión, ve en ella “un paso importante en la lucha contra la concentración de los medios de comunicación” y calificó la ley argentina como una de las más avanzadas de América y un «modelo para el continente y para otras regiones del mundo» en materia de libertad de expresión (…) La he mencionado en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. Lo es, porque para la libertad de expresión el principio de diversidad de medios y de pluralismo de ideas es fundamental“. De hecho ha inspirado las futuras leyes similares de Ecuador y Uruguay.

Según aporta el periodista y especialista en comunicación Pascual Serrano, al Grupo Clarín “le corresponde desprenderse de entre 150 y 200 medios, lo que da una idea del nivel de acaparamiento del grupo. Una de sus empresas, Cablevisión, acumula el 58% del servicio por cable del país, cuando la ley de 2009 establece que nadie podrá tener más del 35% de cualquier negocio audiovisual a nivel nacional. Cablevisión suma 257 licencias para operar en diversas ciudades y pueblos, mientras la norma solo permite contar con un máximo de 24. Ningún grupo puede disponer de más 10 licencias de uso del espacio radioeléctrico, pero Clarín cuenta con 25, incluidos cinco de televisión abierta, como El Trece, y 11 de radio, como Mitre, que operan en ciudades que suman más del 35% de la población argentina, por lo que también en este sentido estaría excediendo el límite establecido por la ley.”

El texto de la Ley de Servicios Audiovisuales de Argentina: http://www.infoleg.gov.ar/infolegInternet/anexos/155000-159999/158649/norma.htm

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