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Legitimidad de las leyes de comunicación

El presidente de Ecuador Rafael Correa, fue entrevistado por El País en una entrevista publicada el domingo pasado. Respondiendo a las preguntas de Guillermo Altares el presidente defendió la Ley de Comunicación de su país, que ha sido criticada por la prensa española e internacional, y algunos organismos empresariales de la comunicación.

Correa aborda la libertad de prensa y las críticas recibidas por esa ley y pide al diario que contraste su información buscar y demuestre que algún periodista haya sufrido censura previa por parte del Gobierno.

– La ley de comunicación ha sido muy criticada por muchos otros medios internacionales y organismos de derechos humanos. ¿Está en peligro la libertad de expresión en Ecuador?

– Como las leyes para supervisar la banca. También decían que eran un peligro para el poder financiero. Y mire que el eliminar las leyes de supervisión bancaria en 1994 nos llevó a la peor crisis financiera en 1999. La crisis que ustedes están viviendo es por la desregulación bancaria. Usted va a coincidir en que el poder mediático es un poder. Entonces todo poder necesita regulación social y eso se hace a través de leyes.

¿Dónde está el problema? ¿Por qué es un poder que se autolegitima diciendo que es libertad de prensa? La banca también se autolegitimaba diciendo que es libertad de mercado y mire dónde nos llevó. Es perfectamente legítimo tener una ley de comunicación, que no es ley de medios, que tiene cosas tan positivas como la profesionalización de los periodistas.

– Pero criticar al poder es uno de los deberes de los periodistas y, si eso no se produce, tiene efectos muy negativos para toda la sociedad. En su país periodistas que han criticado al poder han tenido problemas.

– Con todo cariño, eso no es cierto. La crítica no se sanciona ni por la ley ni por el Gobierno. Se sancionan las mentiras, la infamia, la calumnia, como en España. Se sancionó al diario El Universo que dijo que el 30 de septiembre de 2010, cuando casi me asesinan, yo había ordenado disparar contra pobre gente. Eso no es crítica, eso es una mentira. Y qué bueno que las leyes sancionen esa mentira. Uno de los problemas de América Latina es que se miente y conozco la diferencia entre la mayoría de la prensa europea y la prensa latina. Ustedes no entienden eso porque están acostumbrados al nivel ético de la prensa europea.

El caso que tanto ha maltratado El País, de Fernando Villavicencio con Cléver Jiménez. Yo no sé cuál es la información que ustedes tienen. Le dijeron al presidente genocida. Y eso es suficientemente grave. No sé si aquí le pueden decir genocida al rey Juan Carlos. Pero no es eso, es una demanda penal que pusieron con la firma de ellos, con oficio de abogados, a la fiscalía. Porque me han acusado de genocida, de criminal de lesa humanidad, que me había escapado el 30 de septiembre a una universidad cercana a preparar mi supuesto rescate, que todo era un show. Eso lo ponen por escrito.

Nueve meses fue investigado el presidente de la República. Tuvimos que pedir hasta una certificación de la Cruz Roja Internacional que ese día no se habían cometido delitos de lesa humanidad. Y, como tenía que ser, eso fue declarado malicioso y temerario y de acuerdo a nuestra ley penal eso es un delito. Como aquí también.

¿En España no hay libertad de expresión porque ustedes también sancionan la acusación de denuncia falsa y simulación de delito? Ustedes tienen un artículo penal muy similar. El País no contrasta su información, que es un deber fundamental profesional.

– Si me permite, presidente, creo que sí la contrastamos y por eso le decía que no somos ni de lejos el único medio que ha criticado la Ley de Comunicación sino muchos otros medios internacionales y organismos internacionales.

– Que me digan dónde está lo malo de la ley de comunicación. ¿Hay censura previa? Bueno, sí, hay censura previa por parte de los dueños de los medios de comunicación, por parte de los que financian la publicidad. Vea todas las estadísticas, todas las encuestas que se hacen. No se pueden quejar de la mala calidad del servicio telefónico porque les retiran la publicidad. Busque un periodista que haya sufrido censura previa por parte del Gobierno.

– ¿Y el caso del caricaturista Xavier Bonilla, Bonil?

– Aquí está la caricatura (el presidente muestra la viñeta). Dígame si esto es humor.

– El debate no está en que nos tenga que gustar la caricatura, sino en la preocupación porque se limite el derecho a la libertad de expresión.

-Este señor tuvo toda la libertad para publicar esta mentira. Porque esto no es broma, esto es mentira con dibujitos. Se la leo a todos los presentes: “Policía y fiscalía allanan el domicilio de Fernando Villavicencio y se llevan documentación de denuncias de corrupción”. Esta es la versión del acusado de haber hackeado las comunicaciones del presidente de la República, no es ninguna broma, es un proceso judicial en marcha, la versión del acusado. Hecha con dibujitos, pero no es ninguna broma.

Eso lo pudo publicar él, porque eso sí que sería falta de libertad de expresión. Pero tiene que demostrarlo. No lo pudo demostrar y la Superintendencia de las comunicaciones, independiente del Gobierno de acuerdo con la nueva ley, le obligó a rectificar. Y qué bueno. Porque eso es uno de los mayores problemas de América Latina, las mentiras. No me puede demostrar que era una broma. No es lo que dijo la prensa. No se sancionó el humor, se sancionaron las mentiras. ¿Y cómo se sancionó? Obligando a rectificar la falsedad que publicó.

La entrevista completa:  http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/26/actualidad/1398531760_075565.html

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Legitimidad de las leyes de comunicación

El presidente de Ecuador Rafael Correa, en una entrevista en El País publicada el pasado domingo, respondiendo a las preguntas de Guillermo Altares, defendió la Ley de Comunicación de su país, que ha sido criticada por la prensa española e internacional, y algunos organismos empresariales de la comunicación. Correa aborda la libertad de prensa y las críticas recibidas por esa ley y pide al diario que contraste su información buscar y demuestre que algún periodista haya sufrido censura previa por parte del Gobierno.

– La ley de comunicación ha sido muy criticada por muchos otros medios internacionales y organismos de derechos humanos. ¿Está en peligro la libertad de expresión en Ecuador?

– Como las leyes para supervisar la banca. También decían que eran un peligro para el poder financiero. Y mire que el eliminar las leyes de supervisión bancaria en 1994 nos llevó a la peor crisis financiera en 1999. La crisis que ustedes están viviendo es por la desregulación bancaria. Usted va a coincidir en que el poder mediático es un poder. Entonces todo poder necesita regulación social y eso se hace a través de leyes.

¿Dónde está el problema? ¿Por qué es un poder que se autolegitima diciendo que es libertad de prensa? La banca también se autolegitimaba diciendo que es libertad de mercado y mire dónde nos llevó. Es perfectamente legítimo tener una ley de comunicación, que no es ley de medios, que tiene cosas tan positivas como la profesionalización de los periodistas.

– Pero criticar al poder es uno de los deberes de los periodistas y, si eso no se produce, tiene efectos muy negativos para toda la sociedad. En su país periodistas que han criticado al poder han tenido problemas.

– Con todo cariño, eso no es cierto. La crítica no se sanciona ni por la ley ni por el Gobierno. Se sancionan las mentiras, la infamia, la calumnia, como en España. Se sancionó al diario El Universo que dijo que el 30 de septiembre de 2010, cuando casi me asesinan, yo había ordenado disparar contra pobre gente. Eso no es crítica, eso es una mentira. Y qué bueno que las leyes sancionen esa mentira. Uno de los problemas de América Latina es que se miente y conozco la diferencia entre la mayoría de la prensa europea y la prensa latina. Ustedes no entienden eso porque están acostumbrados al nivel ético de la prensa europea.

El caso que tanto ha maltratado El País, de Fernando Villavicencio con Cléver Jiménez. Yo no sé cuál es la información que ustedes tienen. Le dijeron al presidente genocida. Y eso es suficientemente grave. No sé si aquí le pueden decir genocida al rey Juan Carlos. Pero no es eso, es una demanda penal que pusieron con la firma de ellos, con oficio de abogados, a la fiscalía. Porque me han acusado de genocida, de criminal de lesa humanidad, que me había escapado el 30 de septiembre a una universidad cercana a preparar mi supuesto rescate, que todo era un show. Eso lo ponen por escrito.

Nueve meses fue investigado el presidente de la República. Tuvimos que pedir hasta una certificación de la Cruz Roja Internacional que ese día no se habían cometido delitos de lesa humanidad. Y, como tenía que ser, eso fue declarado malicioso y temerario y de acuerdo a nuestra ley penal eso es un delito. Como aquí también.

¿En España no hay libertad de expresión porque ustedes también sancionan la acusación de denuncia falsa y simulación de delito? Ustedes tienen un artículo penal muy similar. El País no contrasta su información, que es un deber fundamental profesional.

– Si me permite, presidente, creo que sí la contrastamos y por eso le decía que no somos ni de lejos el único medio que ha criticado la Ley de Comunicación sino muchos otros medios internacionales y organismos internacionales.

– Que me digan dónde está lo malo de la ley de comunicación. ¿Hay censura previa? Bueno, sí, hay censura previa por parte de los dueños de los medios de comunicación, por parte de los que financian la publicidad. Vea todas las estadísticas, todas las encuestas que se hacen. No se pueden quejar de la mala calidad del servicio telefónico porque les retiran la publicidad. Busque un periodista que haya sufrido censura previa por parte del Gobierno.

– ¿Y el caso del caricaturista Xavier Bonilla, Bonil?

– Aquí está la caricatura (el presidente muestra la viñeta). Dígame si esto es humor.

– El debate no está en que nos tenga que gustar la caricatura, sino en la preocupación porque se limite el derecho a la libertad de expresión.

-Este señor tuvo toda la libertad para publicar esta mentira. Porque esto no es broma, esto es mentira con dibujitos. Se la leo a todos los presentes: “Policía y fiscalía allanan el domicilio de Fernando Villavicencio y se llevan documentación de denuncias de corrupción”. Esta es la versión del acusado de haber hackeado las comunicaciones del presidente de la República, no es ninguna broma, es un proceso judicial en marcha, la versión del acusado. Hecha con dibujitos, pero no es ninguna broma.

Eso lo pudo publicar él, porque eso sí que sería falta de libertad de expresión. Pero tiene que demostrarlo. No lo pudo demostrar y la Superintendencia de las comunicaciones, independiente del Gobierno de acuerdo con la nueva ley, le obligó a rectificar. Y qué bueno. Porque eso es uno de los mayores problemas de América Latina, las mentiras. No me puede demostrar que era una broma. No es lo que dijo la prensa. No se sancionó el humor, se sancionaron las mentiras. ¿Y cómo se sancionó? Obligando a rectificar la falsedad que publicó.

La entrevista completa:  http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/26/actualidad/1398531760_075565.html

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