El pasado sábado 4 de febrero el periódico tinerfeño El Día publica en su espacio “Comentarios de El Día” una editorial en la que aplaude algunas medidas que considera acertadas del Gobierno del PP y al mismo tiempo lo impulsa a profundizar hasta el Averno en la reforma laboral.
El editorialista le señala a Mariano Rajoy que “donde más firmeza tiene que demostrar es en la cuestión laboral.” Y le adoctrina “Sin el despido libre total no se ha conseguido nada. En cuanto a subvenciones a los sindicatos, como decíamos ayer, ni un euro. También insistimos en que deben desaparecer los comités de empresa porque su existencia es sangrante. No son necesarios para nada, pues se han convertido en un foco de conflictos y en un refugio de vagos.”
Y no decae el empeño del editor para adentrarse en la caverna, abundando en que “Habiendo empleo, armonía y seguridad entre los empresarios y sus trabajadores, no son necesarios los aguijones y los conflictos a través de los comités de empresa, que se forman para crear enemistades. En esta casa nos hemos propuesto no contratar a una persona más, salvo que impere la necesidad, mientras exista el comité de empresa.”
Por si alguien no hubiera captado el envite anacrónico, insiste: “Lo repetimos: no entrará una persona más en plantilla mientras exista el comité de empresa, incluidos un alto directivo del mismo y un par de secuaces que se van a emisoras enemigas a hablar mal y con regocijo de la empresa que sufre la crisis y su desfachatez e inactividad. Y de la misma forma piensan todas las empresas, porque los comités solo están para desautorizar al empresario. Muchos malos trabajadores, que no dan golpe, se amparan en el comité de empresa para no ser despedidos.”
En este periódico, de Editorial Leoncio Rodríguez, es usual que sus editoriales sean elaborados por su director, José Rodríguez Ramírez; quien es conocido desde hace años por sus singulares desvaríos nacionalistas que le han llevado, incluso, a proponer que a la isla de Gran Canaria se le debe eliminar el “gran”, o sostener que “España es un país en el que no se trabaja” (excluída Canarias) por defecto congénito de los habitantes de la Península.










