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La periodista Ángela Ríos relata su detención

 

La periodista  Ángela Ríos, reportera de de France Press, que fuera detenida el pasado miércoles 11 mientras cubría un asalto de inmigrantes a la valla de Melilla, relata en una entrevista realizada por Javier Bauluz, director de Periodismo Humano, su versión de los hechos.

El relato de Ángela Ríos

“A las 5 y cuarto de esta madrugada (11 de marzo) han sonado por primera vez, después de mucho tiempo, las sirenas de la valla. Me apresuré para salir y de camino al CETI me encontré a cuatro personas subsaharianas corriendo en sentido contrario. Habían alcanzado suelo español y al grito de “África, África”, me preguntaban por el Centro de Estancia Temporal (CETI).

Bajé del coche, cogí la cámara que la tenía en el maletero y les señalé la dirección que tenían que seguir. Empezaron a correr y no me dio tiempo a hacerle la foto; así que me dispuse a pararme una segunda vez, a unos 100 metros del CETI y adelantarme a ellos para hacer las fotos y vídeos pertinentes.

Me coloqué a un lado de la carretera, paré el coche e hice un paneo siguiendo sus movimientos. Uno de ellos se ve cómo se me acerca y me pregunta, otra vez, por el CETI, a lo que yo señalo la dirección. Acto seguido, me monto en el coche y al arrancar aparece la Guardia Civil que sorprende a los inmigrantes con su velocidad. Ellos se ponen nerviosos, uno de ellos intenta saltar una propiedad privada y los otros tres se esconden debajo del puente, cerca del CETI.

Mientras la Guardia Civil hace su trabajo, yo continúo y llego hasta el CETI, lugar donde me pongo a hablar con los guardias de seguridad.

Recibo una llamada, y durante la conversación veo cómo la Guardia Civil estaciona el coche en la explanada del CETI, cerca del puente y empieza a buscar a los inmigrantes. Continúo con mi conversación con los de seguridad y uno de los guardias civiles se me acerca a pedirme la documentación. Me dirijo al coche (manteniendo la conversación telefónica) y de repente, el guardia me empieza a hablar con otro tono: “¿Quieres colgar el teléfono y darme la documentación?”. Sin decirle nada, colgué y le facilité mi DNI. Se va a su coche, anota los datos y viene el compañero a darme, entre risas, el DNI. Muy amable le doy las gracias y fin. Todo acaba ahí. Dejo mi documentación en el coche y continúo mi conversación con los de seguridad. Ellos, extrañados me preguntan por qué tanta atención hacia los periodistas. Eran las 5.35 h.

No pasa nada nuevo. Los inmigrantes seguían escondidos en el puente y a lo lejos, en la valla, se podían escuchar gritos, golpes en la valla y cantos de alguno de ellos.

A las 6.30 h. llega una patrulla de la GC y me dicen que les acompañe a la Comandancia. Uno de ellos va en su vehículo y el otro me escolta hasta dicho lugar en mi propio coche.

Llegamos a la Comandancia y antes de entrar puedo hacer una llamada diciendo que me habían llevado ahí. Una vez dentro me informan que he sido detenida por llevar a inmigrantes en el coche y que la denuncia ha sido puesta por la pareja de GRS que me pidieron la documentación.

Me meten en los calabozos en torno a las 7.00.

A raíz de ahí, perdí la noción del tiempo. Me limitaba a pensar que ellos tenían las llaves de mi coche y que posiblemente pueden haber borrado todas las pruebas que desmienten la versión de la GC.

Además trabajo en un estudio de fotografía y en el monedero llevaba dinero que había ganado (algo que han usado en versiones posteriores y que relacionan con el SUPUESTO tráfico de inmigrantes). Pero no es así. Tengo facturas del dinero cobrado, porque además de fotoperiodismo, hago bodas, bautizos y comuniones (y demás) para salir adelante.

Me llevan a los juzgados sobre las 14.00 horas.

Declaro ante el juez y éste dicta mi libertad.

Esperando una documentación judicial, me invita a un cigarro uno de los guardias civiles y me dice que he sido cabeza de turco porque algunos de sus compañeros están imputados por otros asuntos de inmigración, y que yo he pagado por todos.

Y eso ha sido todo. Ahora esperan ver los vídeos y fotos que hice en aquel momento. Lo malo de todo es que la Guardia Civil tiene las llaves de mi coche y puede hacer que esa información tan importante para mí, por cosa de magia, desaparezcan.

Quiero dar las gracias por el apoyo y palabras de aliento. Sólo decir que ha sido en pleno cumplimiento de mi labor como periodista. Y solo espero que esto sirva para que los que vivimos el periodismo de cerca, podamos ejercer con libertad nuestra labor.”

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