La Federación Internacional de Periodistas (IFJ) ha dado su total soporte a la decisión del editor del periódico The Guardián, Alan Rusbridger, de publicar los documentos filtrados por el extécnico de la CIA, Edward Snowden, ya que eran claramente de interés público.
Alan Rusbridger, compareció ayer martes ante una comisión parlamentaria ante la cual se reiteró en su decisión de no revelar dónde se halla el 99% de la información que todavía no se ha hecho pública; aunque indicó que algunos de esos datos los comparten con el New York Times, el Washington Post y dos ciudadanos estadounidenses.
Asimismo, rechazó que la publicación de esos documentos haya puesto en peligro a Gran Bretaña. “La mayor parte de todo esto es incómodo porque ha salido a la luz pública, no porque amenace a la seguridad nacional”, dijo Rusbridger, agregando que “no publicaron nombres ni perdieron el control de los nombres” de agentes que pudieran aparecer en los documentos.”
“Creo que hay países, y no son generalmente democracias, donde la prensa no es libre de escribir sobre estas cosas y donde los servicios de seguridad dicen a los editores lo que escribir, y donde los políticos censuran a los diarios”, agregó.
“Ese no es el país en el que vivimos, Gran Bretaña (…) y es una de las cosas que me gustan de este país, que tenemos libertad de escribir, e informar, y creer que tenemos privacidad”, sentenció.
Rusbridger denunció que un alto funcionario del Gobierno británico se puso en contacto con él para pedirle que destruyera la información de Snowden y que diversos diputados han pedido que se inicie un proceso judicial contra él, actitudes que considera «intentos deliberados de intimidación».
El pasado agosto, el periodista había denunciado que agentes del llamado centro de escuchas británico (GCHQ) se presentaron en las oficinas del rotativo para destruir un disco duro que contenía material confidencial.










