“No hay necesidad de mentiras, ni medias mentiras, ni de informaciones tendenciosas, ni de noticias forzadas o truncadas, ni de procedimientos retorcidos o calumniosos. No se necesita reducir o rebajar injustamente a los adversarios. Tampoco hay necesidad de mutilar los hechos”.
Así lo señala el primer editorial de “L’Humanité” el 18 de abril de 1904; ciento doce años después el diario fundado por Jean Jaures está abocado a su desaparición y sus trabajadores se manifiestan en la Place de la Republique eixigiendo medidas para lograr su supervivencia.
Distinto colectivos ciudadanos y sindicatos de periodistas han elaborado un manifiesto en el que exaltan el recorrido del histórico medio y señalan que su continuidad es necesaria “para que los medios que están en manos de las potencias del dinero no se conviertan mañana en la única fuente de información de la mayoría, mientras aumentan diariamente la precariedad y la miseria. Basta de cadáveres alineados en el campo de honor del pluralismo; mientras (algunos) vierten lágrimas de cocodrilo sobre los soldados de la información víctimas de los fondos de pensiones y de la financiarización”.










