Reporteros sin Fronteras (RSF) ha denunciado que el parlamento israelí ha comenzado a considerar una enmienda para penalizar el rodaje, la grabación o la transmisión de contenido sobre el servicio a los soldados israelíes.
RSF lo considera un proyecto contrario al derecho a informar y pide a ese parlamento que reconsidere ese propuesta que que prevé la condena a cinco años de prisión de cualquiera que haya hecho intencionalmente imágenes o grabaciones «para socavar la moral de Israel y sus residentes» y puede llegar a diez años de prisión si se demuestra «la intención de dañar la seguridad del Estado».
Los autores de la propuesta justifican su propuesta por la supuesta existencia de grupos «apoyados por asociaciones, organizaciones o gobiernos hostiles a Israel», que «se pasan el tiempo filmando y provocando a los soldados» con la intención de que algún acto de «que se puede grabar de forma sesgada y se use para denigrarlos «.
La idea de restringir la libertad de expresión de los medios israelíes considerados hostiles y una amenaza para la seguridad de su propio país no es nueva. En septiembre pasado, el Ministro de Comunicaciones de Israel declaró que «la libertad de expresión es buena para los ciudadanos de Israel que aceptan y respetan la ley y les preocupa la seguridad; pero cuando se trata de organizaciones que quieren dañar la seguridad y el futuro de Israel, no podemos permitirnos ser ingenuos e inocentes, tenemos que detenerlos».










