La empresa editora del Daily Mirror ha aceptado ante el Tribunal Superior británico pagar una cuantiosa indemnización al actor Hugh Grant por daños de vulneración a su intimidad. Según señala ‘theguardian.com’ la editora Mirror Group Newspapers (MGN) “reconoció que personas que trabajan en sus periódicos participaron en una campaña generalizada de ‘recopilación de información ilegal’; una campaña que luego trataron de encubrir.
La firma aceptó que ‘empleados de alto rango, incluidos ejecutivos, editores y periodistas, aprobaron, alentaron o hicieron la vista gorda ante la cultura generalizada de actividades ilícitas de recopilación de información en los tres periódicos durante muchos años y buscaron activamente ocultar sus errores’, señaló el abogado de Grant, Anjlee Saigol.
Leyendo una declaración acordada por Grant y el editor, Saigol agregó que MGN había reconocido que ‘repetidas y prolongadas intrusiones en las vidas de personas inocentes durante, en algunos casos, una década, podrían haberse evitado o interrumpido’.
A la salida de la corte, Grant -que lidera el colectivo “Hacked Off” por la decencia en la prensa británica y su regulación- dijo que «Este caso no se trataba solo de lo que le hicieron a mi teléfono y a los que están cerca de mí… Este litigio ha dejado claro que la piratería telefónica y la recopilación de información ilegal tuvieron lugar a escala industrial en el Daily Mirror, Sunday Mirror y Sunday People.
«Este grupo de periódicos ha confundido al público y sus accionistas durante muchos años, y ha defraudado a sus lectores y a sus periodistas trabajadores. Al público no se le dijo la verdad, a las víctimas no se les dijo la verdad, a los accionistas no se les dijo la verdad y a la investigación de Leveson no se le dijo la verdad. Es por eso que la segunda parte de la investigación de Leveson debe tener lugar: para llegar a la verdad y descubrir quién violó la ley y quién mintió al respecto».
En su momento, el sindicato de periodistas NUJ demostró durante las investigaciones del juez Leveson que estas formas de actuar de los medios habían sido comunicadas al desaparecido a la Press Complaints Commission (PCC), organismo de autorregulación creado por los dueños de los medios, y que estos desoyeron las denuncias.










