El Consejo Audiovisual de Andalucía ha aprobado catorce recomendaciones para ese fin y aboga por la mayor presencia de personas con discapacidades en los medios.
Esta suerte de guía del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) para el tratamiento informativo (*) incluye entre sus recomendaciones la utilización de un lenguaje adecuado, que excluya discriminaciones: “se debe emplear así el término de ‘personas con discapacidad’, con el que se pone énfasis en que se habla ante todo de personas y no los vocablos ‘deficientes’, ‘minusválidos’ o ‘retrasados’.
Asimismo, evitar expresiones paternalistas: en vez de ‘sufre discapacidad’ o ‘padece discapacidad’, es mejor emplear ‘tiene discapacidad’. Si utilizamos sufrir o padecer estamos asimilando la situación de discapacidad a la de enfermedad.”
El CAA recomienda igualmente: “en los textos informativos que van dirigidos de forma específica o prioritaria a personas con discapacidad intelectual, se utilice un lenguaje claro, sencillo, que favorezca su derecho a la información. También es importante que los medios ofrezcan espacios protagonizados y realizados por las propias personas con discapacidad o, al menos, con presencia destacada de ellas.
El Consejo llama también la atención sobre que “continúan en los medios estereotipos en torno a sufrimientos, infantilismos o dependencia de las personas con discapacidad, frente a lo cual se aboga por incidir en el derecho a la igualdad, sin rasgos meramente emotivos o paternalistas.
En este sentido, es conveniente no favorecer desde los medios la sobreprotección, pues ésta puede llegar a ser contraproducente al anular la iniciativa e independencia de las persona con discapacidad y no aprovechar su voluntad y sus capacidades.”
También se refiere a las denuncia de casos de acoso escolar y señala:
“Según los datos de UNICEF, el número de casos de acoso y ciberacoso escolar se triplica entre los alumnos con algún tipo de capacidad respecto al resto de los estudiantes. El porcentaje de denuncias, además, suele ser inferior por las circunstancias de los niños y jóvenes, lo que unido a la inexistencia de protocolos antiacoso para estos casos específicos, agrava la situación. El CAA considera que los medios deben contribuir a denunciar el problema, sin sensacionalismos y con respecto a la intimidad, y favorecer la creación de una conciencia social que ayude a reducir y neutralizar estos casos de acoso.
Por otro lado, desde el Consejo se advierte de la vinculación a menudo en los medios entre enfermedad mental, discapacidad y violencia. Son informaciones que, mal planteadas, tienden a mantener e incluso reforzar los prejuicios hacia las personas con discapacidad. No hay que identificar enfermo mental con persona con discapacidad y, en todo caso, la violencia de una persona no debe generalizar a un colectivo.”










