El pasado viernes 24 el Consejo Constitucional francés ha dado “luz verde” a la nueva “Loi Renseignement” (“Ley de información”), propuesta por el ministro Manuel Valls con el apoyo de su partido.
Así da comienzo una era oscura para el país galo, ya la que la privacidad de las comunicaciones se verán conculcadas tanto coni la división de poderes.
Esta ley otorga poderes inéditos aa la policía y a las agencias de seguridad del estado que, sin necesidad del visto bueno de un juez, podrán hackear cualquier ordenador si lo consideran oportuno.
Asimismo, se ha aprobado la instalación de “cajas negras” en las líneas de las operadoras, que monitorizan toda la información que pasa por ellas, y registran todo lo que los usuarios reciben o envian en Internet; tanto como sus llamadas telefónicas.
Esta ley se ha camuflado tras la necesidad de una supuesta vigilancia de los “sospechosos de terrorismo” y ha utilizado como gran cartel de pretexto el atentado contra Charlie Hebdo. Lo cierto es que pemite la captura de todos los datos de las redes, sin importar quienes sean los afectados.
Algunas críticas señalan que “mientras que la ley es muy específica en explicar el “cómo” se podrá espiar, es mucho más vaga explicando el “por qué” se podrá espiar: el texto apunta que las violaciones de privacidad tendrán que ser “proporcionales” al objetivo perseguido, es decir, que la policía puede violar más nuestra privacidad si piensa que somos sospechosos de delitos más graves”.










