El pasado 24 de enero el pleno de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa emitió un documento sobre el estado de los medios de comunicación de la Unión Europea en el cual, entre otras cosas, manifiesta su preocupación por la falta de independencia política en RTVE.
Concretamente, en el punto 19 de esa resolución, se incluye a TVE en un listado de operadores públicos europeos que considera sospechosos de alterar su línea editorial en razón de las presiones políticas que reciben.
Textualmente expone: «A pesar de la multiplicación de canales digitales de los medios, la radiodifusión de los operadores públicos de televisión se mantiene como una gran fuente de información en Europa. La Asamblea nota con preocupación informes sobre presión política en los servicios de radiodifusión en Hungría, Italia, Rumanía, Serbia, España y Ucrania, e invita a la Uníón Europea de Radiodifusión (UER) a cooperar con el Consejo Europeo en esta cuestión».
La resolución retrotrae a resoluciones anteriores en las que se define la línea que se debe seguir para preservar a los medios de las injerencias políticas: «Esto recuerda a los estados miembros los párrafos 8.20 y 8.21 de su Resolución 1636 (2008) sobre los indicadores para los medios en una democracia: los proveedores del servicio público deben estar protegidos de las intromisiones políticas en su gestión diaria y en su trabajo editorial; los puestos superiores de gestión deberían resultar negados a las personas con claras afiliaciones políticas; los operadores de servicio público deberían establecer códigos internos de conducta para el trabajo periodístico y la independencia editorial de la influencia política».
El Consejo de Europa es un organismo internacional que integra a 47 países del continente y que se encarga de promover los valores democráticos en el entorno europeo.










