El digital “eldiario.es” informa sobre los tenebrosos recorridos de la producción de artículos “low cost” y señala que la industria tailandesa es una de las denunciadas de forma frecuente por la utilización inhumana o esclava de mano de obra conseguir mano de obra.
Señala el medio que “hablar de ello es peligroso. Las leyes del país permiten a empresas, gobierno y particulares presentar cargos por difamación que pueden suponer penas de cárcel y que han sido utilizados en numerosas ocasiones contra periodistas e investigadores. El activista británico Andrew Hall lo sabe bien. Su investigación Cheap has a high price (Lo barato sale caro), publicada en enero de 2013 en colaboración con la ONG finlandesa Finnwatch y otros cuatro autores, relataba los abusos a trabajadores inmigrantes en tres grandes factorías exportadoras de Tailandia.
Una de ellas, Natural Fruit, se querelló contra el investigador británico, quien había realizado las entrevistas a los trabajadores y había presentado el estudio en la capital tailandesa. El activista y académico, que lleva años documentando los abusos a inmigrantes en Tailandia, se enfrenta ahora a tres cargos –dos por difamación y uno por violar la Ley de Delitos Informáticos al haber difundido el informe en internet– que podrían suponerle una condena de hasta siete años de prisión y una multa de varios millones de euros.”
Casos como este de persecución al informador pueden darse en los próximos años en Europa si se implanta la normativa impulsada por el Parlamento Europeo el pasado 14 de abril para, supuestamente, salvaguardar los secretos comerciales y atajar el espionaje industrial.
http://www.eldiario.es/desalambre/Andy-Hall-investigar-enfrentarse-Tailandia_0_507099669.html
http://www.fesp.org/index.php/noticias/item/6877-europa-amenaza-a-la-investigacion-periodistica










