La representante del colectivo mexicano Periodistas de a Pie, la periodista Elia Baltasar, ha recogido en Córdoba el VIII Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado, que organiza el Sindicato de Periodistas de Andalucía (SPA) en colaboración con la Universidad, el Ayuntamiento y el Parque Joyero de Córdoba.
Elia Baltazar, al recoger el galardón hablo de las dificultades que los profesionales de la información y la comunicación encuentran en México para informar. “Periodismo y democracia van de la mano pero la democracia, confundida solo con alternancia o cambio de gobierno, no es garantía para una prensa libre y en México comenzamos a contar periodistas muertos y desaparecidos el mismo año que por primera vez hubo alternancia en el poder” ha señalado, y recordó que desde el año 2000 entre 82 y 102 periodistas han sido asesinados y entre 17 y 22 se encuentran desaparecidos.
Desde 2007, Periodistas de a Pie realiza una constante labor de denuncia de la situación de violencia que se vive en México y del mal clima para las libertades ciudadanas y la democracia además de la “insana relación entre la prensa y el poder, que ha prevalecido a fuerza de la dependencia económica de la publicidad oficial”, que según Elia Baltazar ha descompuesto la confianza de los ciudadanos en sus periodistas al mismo tiempo que ha favorecido el abuso, la corrupción y la impunidad. Estas actuaciones y la peligrosidad que supone ejercer el periodismo en este país inclinó al jurado a conceder el premio a este colectivo “por la heroicidad” demostrada cada día en su trabajo, según quedó recogido en el acta.
Lola Fernández Palenzuela, secretaria general del Sindicato de Periodistas de Andalucía, destacó en la entrega del Premio la necesidad de que los periodistas se movilicen por defender la profesión y recordó que la “tentación de matar al mensajero es tan vieja como la propia existencia del periodismo”. Señaló además que junto a la compra de la independencia de los medios a través de acuerdos comerciales o la inserción de campañas de publicidad oficial, en nuestro país también se detectan otras prácticas como la injerencia desde los poderes políticos y económicos en la tarea de los periodistas o las presiones ejercidas a través de la precarización de sus condiciones laborales. Por todo ello, invitó a todos los profesionales a implicarse, a través de las organizaciones sindicales y profesionales en la defensa del buen periodismo “porque lo que está en juego no es solo el derecho a informar de los profesionales sino el de la ciudadanía a recibir información veraz, plural y contrastada”.










