Tras la presencia de varios ministros y secretarios de Estado ante la Comisión de Investigación del juez Brian Leveson, uno de los últimos personajes vinculados a la prensa británica que se han sentado ante el juez ha sido Lord David Hunt, presidente de la Comisión de Quejas sobre la Prensa (Press Complaints Commission – PCC), en el Reino Unido, que es el organismo de autorregulación que se tenía como modélico y cuya ineficacia de años se ha destapado a raíz del “caso Murdoch”.
Las pesquisas del juez Leveson discurren paralelas a la investigación policial de ese escándalo, pero tienen también la misión de «investigar la cultura, la práctica y la ética de la prensa», por mandato expreso del primer ministro David Cameron, y abrir un debate sobre los límites del interés público.
El PCC no ha podido resistir las pruebas presentadas por el sindicato de periodistas británicos sobre el bajo perfil de su actuación ante las repetidas demandas de atentados contra la libre información.
Lord David Hunt ha debido admitir ante la «comisión Levenson» todos esos fracasos y declaró que están elaborando un proyecto para crear un organismo para la vigilancia de los medios «totalmente nuevo» que pueda erradicar el «mal periodismo» y las prácticas que han «avergonzado» a la industria.
El órgano que, ahora, propone Hunt descarta la practicada autorregulación y estaría facultado para investigar acusaciones sobre escuchas telefónicas, piratería informática o intromisiones en general de reporteros y fotógrafos. También tendría el poder de imponer multas y compensar a las víctimas de los daños ocasionados por la prensa.
Además, el funcionamiento del órgano de control debe ser independiente de la influencia de los directores de los medios. “Necesitamos con urgencia un nuevo cuerpo con suficiente fuerza como para hacer auditorías, que pueda hacer cumplir el código de ejercicio, que pueda tener acceso a documentos, citar a testigos cuando sea necesario y también imponer multas, todo ello bajo el respaldo de un contrato comercial”, ha dicho Hunt al juez Brian Levenson.
Uno de los testigos que dio un duro golpe a la eficacia de la PCC ha sido Jualian Assange, que criticó ante el juez Leveson la cobertura que hicieron los medios de comunicación británicos sobre la acusación iniciada en su contra en agosto de 2010 ante supuestos delitos sexuales y acusó a la PCC de no gestionar sus demandas y de violar su propio código ético, al considerar “aceptable” que los medios británicos escribieran que había sido “imputado“ de delitos sexuales en Suecia, cuando en realidad sólo había sido acusado.
Al término del examen de las prácticas con las que se rige la prensa inglesa, la «comisión Levenson» deberá entregar al Gobierno una serie de recomendaciones para orientar la regulación de los medios de comunicación de forma distinta a la practicada hasta ahora.
<meta content=»OpenOffice.org 2.4 (Win32)» name=»GENERATOR» /><p style=»margin-bottom: 0cm;» data-mce-style=»margin-bottom: 0cm;»><br /></p><p style=»margin-bottom: 0cm;» data-mce-style=»margin-bottom: 0cm;»>Tras la presencia de varios ministros y secretarios de Estado ante la Comisión de Investigación del juez Brian Leveson, uno de los últimos personajes vinculados a la prensa británica que se han sentado ante el juez ha sido Lord David Hunt, presidente de la Comisión de Quejas sobre la Prensa (Press Complaints Commission – PCC), que es el organismo de autorregulación que se tenía como modélico y cuya ineficacia de años se ha destapado a raíz del “caso Murdoch”.</p><p style=»margin-bottom: 0cm;» data-mce-style=»margin-bottom: 0cm;»>Las pesquisas del juez Leveson discurren paralelas a la investigación policial de ese escándalo, pero tienen también la misión de «<span style=»font-style: italic;» data-mce-style=»font-style: italic;»>investigar la cultura, la práctica y la ética de la prensa»</span>, por mandato expreso del primer ministro David Cameron, y abrir un debate sobre los límites del interés público.</p><p style=»margin-bottom: 0cm;» data-mce-style=»margin-bottom: 0cm;»>El PCC no ha podido resistir las pruebas presentadas por el sindicato de periodistas británicos sobre el bajo perfil de su actuación ante las repetidas demandas de atentados contra la libre información.</p><p style=»margin-bottom: 0cm;» data-mce-style=»margin-bottom: 0cm;»>Lord David Hunt ha debido admitir ante la «comisión Levenson» todos esos fracasos y declaró que están elaborando un proyecto para crear un organismo para la vigilancia de los medios «totalmente nuevo» que pueda erradicar el «mal periodismo» y las prácticas que han «avergonzado» a la industria.</p><p style=»margin-bottom: 0cm;» data-mce-style=»margin-bottom: 0cm;»>El órgano que, ahora, propone Hunt descarta la practicada autorregulación y estaría facultado para investigar acusaciones sobre escuchas telefónicas, piratería informática o intromisiones en general de reporteros y fotógrafos. También tendría el poder de imponer multas y compensar a las víctimas de los daños ocasionados por la prensa.</p><p style=»margin-bottom: 0cm;» data-mce-style=»margin-bottom: 0cm;»>Además, el funcionamiento del órgano de control debe ser independiente de la influencia de los directores de los medios. <span style=»font-style: italic;» data-mce-style=»font-style: italic;»>“Necesitamos con urgencia un nuevo cuerpo con suficiente fuerza como para hacer auditorías, que pueda hacer cumplir el código de ejercicio, que pueda tener acceso a documentos, citar a testigos cuando sea necesario y también imponer multas, todo ello con la garantía de un contrato comercial de las empresas”,</span> ha dicho Hunt al juez Brian Levenson.</p><p style=»margin-bottom: 0cm;» data-mce-style=»margin-bottom: 0cm;»>Uno de los testigos que dio un duro golpe a la eficacia de la PCC ha sido Jualian Assange, que criticó ante el juez Leveson la cobertura que hicieron los medios de comunicación británicos sobre la acusación iniciada en su contra en agosto de 2010 ante supuestos delitos sexuales y acusó a la PCC de no gestionar sus demandas y de violar su propio código ético, al considerar “aceptable” que los medios británicos escribieran que había sido “imputado“ de delitos sexuales en Suecia, cuando en realidad sólo había sido acusado.</p><p style=»margin-bottom: 0cm;» data-mce-style=»margin-bottom: 0cm;»>Al término del examen de las prácticas con las que se rige la prensa inglesa, la «comisión Levenson» deberá entregar al Gobierno una serie de recomendaciones para orientar la regulación de los medios de comunicación de forma distinta a la practicada hasta ahora.</p>
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