La Independent Press Standards Organisation (IPSO), que es el organismo autorregulador creado por algunos editores británicos para tratar de eludir la regulación oficial recomendada por el Informe Leveson, está siendo llevada a los tribunales por ciudadanos que se sienten damnificados por sus fallos.
Estos primeras denuncias ante la justicia se corresponden con una decisión del IPSO sobre una columna en “The Sun” en torno al llamado «problema musulmán».
La denuncia había sido formulada por Rachel Elgy, experta en capacitación para la igualdad, quien consideró que el comentario firmado por Trevor Kavanagh , ex editor político del Sun, era “inexacto, discriminatorio y podía incitar al odio”.
El IPSO dictaminó que el columnista no violaba las cláusulas de veracidad o discriminación en el código de prácticas de los editores y que Kavanagh «tenía derecho a especular sobre la validez de la condición de los refugiados que entran en Alemania, y que la referencia a ‘un millón más de los llamados refugiados’ se presentó claramente como una especulación propia».
Kavanagh era directivo del IPSO cuando escribió el artículo y durante el tratamiento de la queja y el provocó que más de ciend diputados de los principales partidos firmaran una carta abierta al periódico, criticando la pieza por usar un «lenguaje nazi» contra la comunidad musulmana en Gran Bretaña.
Elgy ha apelado a una campaña de crowfunding para sostener su demanda revisión judicial y ha declarado a The Guardian: «Parece que los periodistas regulados por Ipso creen que pueden decir cualquier cosa y están por encima de la ley. Una organización de estándares de prensa debería investigar cuando los periodistas no están manteniendo buenas praxis. Ese debería ser su papel». https://www.theguardian.com/media/2018/jan/24/press-regulator-ipso-first-legal-challenges-rulings-muslim-problem?utm_source=esp&utm_medium=Email&utm_campaign=Media+briefing+2016&utm_term=261726&subid=24542224&CMP=ema_546










