Cuartopoder.es informa que “transcurrido un mes desde que nuestro compañero Manuel Martorell denunciara que Estados Unidos le acusaba de ser terrorista y aún no ha recibido ninguna explicación desde ese país. No han servido sus gestiones ante la Embajada, ni las intervenciones de diplomáticos españoles ni de las asociaciones de la prensa o de políticos de la oposición.
“En realidad, Estados Unidos se niega a explicar por qué acusa a un periodista español de terrorista” afirma Martorell, quien relata para cuartopoder las últimas gestiones realizadas ante la embajada americana. “Cuando me denegaron el visado, sólo me facilitaron un correo electrónico para comunicarme con ellos, así que envié uno dirigido a la viceconsul, Julie P. Akey, quien firmaba la carta acusándome de terrorista, y no recibí respuesta”.
Martorell señala que “envié un burofax, solicitando una entrevista, en la que suministraría cuántas explicaciones necesitaran convenientes para aclarar que nunca había tenido intervención en actividades terroristas, a la vez que renunciaba a la confidencialidad de mis datos: no tengo nada que esconder”. La respuesta le llegó con un correo electrónico en el que le informaban de que no podían mantener una entrevista al margen de la cita que se establece en el proceso de solicitud del visado. “Como esa entrevista ya se ha celebrado, apunta nuestro compañero, obviamente no se puede hacer de nuevo, a no ser que comience el proceso de solicitud desde el principio”
En el artículo, que firma Silvia Padrón, se dice que el problema ya no solo afecta al periodista, sino que ha trascendido a su familia. “Mi mujer y mis hijas sí que consiguieron la Autorización Electrónica de Viaje (ESTA) cuando la solicitamos en primavera, continúa el periodista, y, de hecho, mi mujer y una de mis hijas realizaron el viaje este verano. Sin embargo, el 17 de septiembre recibimos un correo electrónico por el que anulaban la autorización también para ellas. Esta autorización electrónica, una vez concedida, tiene una validez legal de dos años a no ser que los pasaportes caduquen antes, que no es el caso, concluye.










