Los cambios en algunos gobiernos autonómicos y municipales deberían traer nuenos y necesarios aires de cambio en gran parte de los medios públicos; sobre todo en aquellos que han destacado por una gestión en la que han proliferado la manipulación informativa hasta límites de bochorno. Sin embargo, quienes han sido artífices de ella no parecen dispuestos a dejar la escena del crimen.
El nuevo presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, confiaba en que Nacho Villa, director de Radio Televisión Castilla-La Mancha, presentara su dimisión o la anunciara. Sin embargo, este se resiste a abandonar su cargo y amenaza a permanecer en el mismo el mayor tiempo posible.
Así que esperará a que el próximo presidente de RTVCM, nombrado por una mayoría cualificada y a través de un consenso de los grupos políticos de la región, designen el nuevo presidente.
Por su lado la nueva presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, parece que no está dispuesta a renunciar a los favores informativos de TeleMadrid y amenaza con todas las maniobras posibles para mantener en el consejo de administración del ese ente a gente de su confianza, que desde hace años han demostrado que no son nada fiables.
Para conseguirlo, a la señora Cifuentes le urge la aprobación de la nueva ley audiovisual que propone que las decisiones sobre la directiva de TeleMadrid dependan de la Asamblea de Madrid, donde tiene una mayoría de 3/5. Si esto llegase a aprobarse, Cristina Cifuentes y su equipo serían los encargados de nombrar al nuevo director de Telemadrid, o simplemente corroborar a Ángel Martín Vizcaíno, en el cargo que ya ostenta.










