Como informáramos el lunes pasado la Comisión Nacional de Competencia (CNC) había llegado a la conclusión de que la compra de La Sexta por parte de Antena 3 “genera problemas de competencia significativos en distintos mercados audiovisuales en España” y que por lo mismo imponía restricciones para que en su operatoria no se vulnerara la libre competencia.
Esas restricciones se dirigían, fundamentalmente, a impedir «comercializar la publicidad de terceros, la obliga a gestionar de forma separada la publicidad de sus dos canales en abierto de mayor audiencia y a publicar cada tres meses su oferta de productos publicitarios, garantizando “la posibilidad de adquisición de espacios (…) de forma individualizada en cada uno de los canales”.
Adelantamos, entonces, que esto afectaba la línea de flotación del negocio, ya que la cadena de José Manuel Lara lo basaba en esos criterios que no avala la CNC.
Ante ello, Antena 3 ha comunicado que reconsidera la conveniencia de la compra de La Sexta y manifiesta que la CNC establece «limitaciones adicionales y más severas a las asumidas por Mediaset España” lo que ‘hace inviable la operación de facto, dada la naturaleza y el número de restricciones que impone al Grupo Antena 3, al que sitúa en una clara desventaja competitiva con respecto a Mediaset España’.










