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Análisis del Congreso de la FIP 2013

Por Paco Audije

En Dublín, una duda ha ensombrecido el cambio extraordinario que ha tenido lugar en la Federación Internacional de Periodistas (FIP) desde el Congreso de Cádiz (2010). La duda surgió en el proceso electoral para la reelección del presidente Jim Boumelha (NUJ, Reino Unido), donde aparecieron cinco papeletas de voto más de la cuenta. Pero esa sombra se resolvió con otra votación más clara que fue en el mismo sentido. En la primera ocasión aparecieron los cinco votos de más. Nada habría cambiado aunque se hubieran adjudicado al candidato rival, Philippe Leruth (de la AGJPB belga). Jim ganó por 191 a 178 votos, pero solo tenía que haber habido 369 sufragios. Error administrativo, más probable, o acto premeditado, está claro que aunque esas cinco papeletas hubiera sido dadas al candidato alternativo, Philipe Leruth, nada habría cambiado. Además, Philippe, aceptó su derrota.

Pero el suceso fue utilizado durante el Congreso para agitar viejos fantasmas. Lo agitaron una organización canadiense y la poderosa DJV de Alemania. Lo utilizó la Secretaria General de la AGJPB belga, Martine Simonis, que salió a la tribuna para dimitir del grupo designado para controlar el proceso. Hubo un momento en el que todo parecía quebrarse en el Congreso de Dublín. Pero hubo varias intervenciones, pidiendo calma, y una segunda votación, esta vez con los votos de cada delegación mostrados con las manos en alto, donde se decidió que no se volviera atrás, que no se repitiera la votación anterior. Esta segunda votación fue mucho más clara: 186 contra 139 votos y 2 abstenciones. No quedó duda. Pero la duda sigue siendo utilizada de manera torcida por parte de algunas de las organizaciones tradicionalmente poderosas. No es justo.

Para empezar, en la comisión electoral eran mayoritarios quienes respaldaban al candidato perdedor. Su portavoz finlandés fue melodramático e incompetente en la exposición del caso. Martine Simonis, de la AGJPB, es todo lo contrario, una dirigente eficaz y muy competente. Pero también utilizó el tono trascendental y nunca reconoció que ella no debió figurar en una comisión en la que su colega Philippe era candidato de la oposición. Las demás elecciones (a las vicepresidencias, al puesto de Tesorero, a los puestos de consejeros del Comité Ejecutivo, no tuvieron ningún cuestionamiento, ninguna duda. En cualquier caso, ¿dónde está la FIP ahora?

Jim Boumelha sigue representando una FIP menos europea y más universal. Aidan White, que dominó la organización durante un cuarto de siglo, no está. Por primera vez, la Secretaria General (cargo cooptado, de gestión y no político) está en manos de una mujer, Beth Costa. Una veterana periodistas y dirigente de la potente FENAJ de Brasil. El periodismo no es solo Europa y los Estados Unidos. Cuándo se utiliza la dudosa sombra de duda surgida en Dublín, se quiere deslegitimar un proceso de cambio, donde los países y las organizaciones más ricas no lo controlan todo. Era así desde tiempo inmemorial y –sobre todo- en la última fase de dominio autoritario, personalista, de Aidan White. Él había transformado positivamente la FIP, pero terminó perdido en su propia sobreactuación y acabó representado una especie de colonialismo interior-internacional: los sindicatos  y asociaciones que tienen fondos se atribuían el control sin permitir apenas el debate, ni la incidencia de los demás.

Desde el Congreso de la Federación de Periodistas Africanos en Nairobi (2008), durante los encuentros de los periodistas latinoamericanos en México (2008) y Brasilia, algunas cosas habían cambiado. La ley argentina de medios, la protección de los periodistas en África, eran temas asumidos por todos. En algunos países, siguen surgiendo medios nuevos, digitales, audiovisuales, pero también impresos. Estados Unidos-Europa ya no son un modelo a seguir en todos los casos. En India, la explosión de medios audiovisuales sigue y los medios impresos siguen siendo de una gran calidad. Y la organización de los periodistas, en defensa del periodismo profesional y de calidad, es admirable en lugares como Pakistán o en determinados países árabes.

La nueva FIP representa todo eso. Y además es una institución muy importante, que se escucha mucho más que en Europa, que sigue colaborando como ente asociado, con la UNESCO, la ONU o la Unión Europea.

La minoría de la que hablamos en la FIP, sin embargo, ha reforzado sus posiciones en la Federación Europea de Periodistas (la FEP es el grupo europeo de la FIP). Se ha consolidado jurídicamente, los países nórdicos siguen controlando la presidencia y la mayoría. Ellos representan a un mundo en el que los periodistas a la pieza están bien representados, pueden serlo de manera voluntaria, no están mal pagados. También representan una cierta idea liberal del periodismo, en el que los medios públicos están; pero no parecen tan necesariamente obvios en la defensa de la calidad informativa. Parecen.

Muchas veces, no entienden del todo que haya que convertir la defensa de la televisión griega (de la de Portugal, de RTVE, de France Télévisions) en un asunto decisivo, contra la concentración de medios, contra su uso político, en defensa del derecho de los ciudadanos a una información plural, seria y neutral. No viven el mundo de los países del sur de Europa, en crisis que sucede a la crisis, donde los periodistas son despedidos por miles y otros tienen que trabajar en condiciones miserables. Por eso es importante que la FIP haya ratificado la vía emprendida en Cádiz.

Quedan problemas, como restablecer toda la confianza de los dirigentes de la FIP en los de la FEP y viceversa. De nuevo, lo que sucede en países como Turquía o Bielorrusia, en Grecia y en Portugal, son buen ejemplo de que todos necesitamos trabajar en el mismo sentido. Pero como cualquier organización internacional, la disputa nunca es puramente administrativa: tiene una cara política.

En Rumanía, acaba de llevarse a cabo un ataque contra nuestros colegas que parece surgido de la mano de los viejos servicios secretos de Ceacescu. No podemos dejarlos solos y ahí estamos tratando de que los respalden –conjuntamente- la FEP y la FIP. En la actuación de la FEP y la FIP ante las instituciones europeas, hemos bloqueado la pérdida de algunos elementos de financiación de las televisiones públicas, está habiendo un respaldo a los medios públicos de Portugal, etcétera. Desde Grecia, hemos tenido mensajes dándonos las gracias, sugiriéndo que los pronunciamientos de la FeSP, FSC-CCOO y FAPE, contra el brutal cierre de la radiotelevisión pública, ha podido tener incidencia en la declaración de los tribunales a favor de esa misma institución audiovisual de todos los ciudadanos griegos.

En ese sentido, a los periodistas españoles y a sus organizaciones afiliadas a la FIP (antes mencionadas), nos corresponde batallar por la defensa de los empleos en los medios, por la persistencia del pluralismo mediático y de la mayor democracia redaccional, especialmente en los medios audiovisuales públicos; pero no solo en ellos. En el otoño, la FEP volverá a establecer sus habituales grupos de trabajo: sobre derechos laborales, LAREG; sobre la condición de los periodistas a la pieza, FREG; sobre derechos de autor, AREG; sobre los medios audiovisuales públicos de radio y televisión, BREG.

Ahí que trabajar en ellos porque tienen una incidencia directa en las resoluciones que se toman en la FEP, en la FIP, y por parte de las instituciones de Bruselas. Siempre que sea necesario, tenemos que explicar a los nórdicos cuales son los problemas de los periodistas y los medios del sur. No basta observar su modelo, mucho menos intentar seguir el modelo de países con una historia y una estructura económica y social distintas. Afortunadamente, las primeras reacciones y crisis posteriores al Congreso de Dublín, han sido la defensa de la radiotelevisión pública griega, el consenso de una moción de política general, tanto la que presentamos en Verviers, como la presentada por los nórdicos en Dublín, la crítica de las turbias maniobras de Rumanía contra nuestros colegas de allí.

Tenemos que conseguir que la FIP siga representando lo mejor de eso modelo de colaboración interna y de batalla contra los enemigos de los periodistas, de sus condiciones de vida y profesionales, y  a favor de una información plural, libre y de calidad.

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