Afirma que las acusaciones de espionaje, terrorismo,y perjuicio a los intereses del Estado se invocan para justificar arrestos, detenciones y censura.
En nombre de la seguridad nacional, los periodistas son procesados, encarcelados, vigilados, obligados al exilio e incluso asesinados, según denuncia Reporteros Sin Fronteras en su nuevo informe, «La seguridad nacional como arma contra el periodismo».
El documento ilustra sobre cómo el concepto de seguridad nacional se ha convertido en una herramienta de represión contra el periodismo en todo el mundo, que atenta contra el derecho a la información.
La libertad de prensa, amenazada
Veinticinco años después de que la “guerra contra el terror” liderada por Estados Unidos intensificara las medidas de seguridad en todo el mundo, el Índice Mundial de Libertad de Prensa de RSF de 2026 señala el continuo abuso de la legislación de seguridad nacional, ya que su indicador legal se deterioró en más del 60 % de los países entre 2025 y 2026.
El creciente número de conflictos armados y el avance del autoritarismo han alimentado esta tendencia. El informe destaca cómo periodistas palestinos en Gaza y Cisjordania ocupada están siendo arrestados, detenidos y privados de sus derechos fundamentales por el ejército israelí con el pretexto de combatir el terrorismo y garantizar la seguridad nacional. También examina cómo se silencia a los medios de comunicación y se les presiona para que difundan una cobertura informativa supuestamente patriótica en la región del Sahel, en el África subsahariana. De manera más general, RSF documenta la propagación internacional de estas prácticas represivas, desde las leyes sobre «agentes extranjeros» inspiradas en el modelo ruso hasta los sistemas de vigilancia digital y censura desarrollados por China.
«Las democracias no son inmunes a esta tendencia. Cada vez más, los precedentes legales y de seguridad están erosionando las garantías de la libertad de prensa. Algunos ejemplos son las severas penas que podrían enfrentar los periodistas por colaborar con denunciantes en virtud de la Ley de Seguridad Nacional de 2023 del Reino Unido, la condena del periodista finlandés Juha Mäntylä , el escándalo de vigilancia que involucró al periodista Thanasis Koukakis en Grecia y el procesamiento de Julian Assange en virtud de la Ley de Espionaje de EEUU», afirma RSF.
Adoptar salvaguardas
En conjunto, estos casos reflejan una tendencia más amplia: el uso cada vez mayor de la seguridad nacional y el secreto de Estado como base para acciones legales contra periodistas. Las acusaciones de espionaje, terrorismo, difusión de «información falsa» y perjuicio a los intereses del Estado se invocan ahora de forma rutinaria para justificar arrestos, detenciones arbitrarias, vigilancia ilegal y censura.
Ante esta situación, RSF recomienda a los Estados democráticos «adoptar salvaguardias que garanticen que las restricciones al periodismo sigan siendo excepcionales, justificadas, necesarias y proporcionadas» para proteger la libertad de prensa.










