La FEP condena esos ataques entre los que se incluyen la expulsión de la sala del tribunal y la intimidación por motivos de género
La Federación Europea de Periodistas (FEP), junto con su filial francesa CFDT-Journalistes, condena enérgicamente los numerosos ataques contra periodistas durante el sonado proceso por violación contra Mazan, entre los que se incluyen la expulsión del colega Frédéric Munsch, agredido por uno de los acusados, y la intimidación por motivos de género, como la sufrida por la periodista Anna Margueritat.
El proceso por las violaciones de Mazan reúne a cincuenta y un acusados, entre ellos Dominique Pélicot, el marido de Gisèle Pélicot, que serán juzgados hasta diciembre próximo en un proceso que ya ha suscitado una repercusión sin precedentes y se han producido múltiples ataques a medios de comunicación y periodistas.
El 19 de septiembre de 2024, Frédéric Munsch, fotoperiodista y videógrafo freelance que trabaja para la agencia de prensa Sipa, fue obligado a abandonar el juzgado de Aviñón por “orden del fiscal”. Un policía lo escoltó fuera del rincón de prensa sin ningún documento escrito. El periodista había estado cubriendo el juicio desde su inicio. Según declaró a la FEP, su misión era tomar fotografías para la prensa y filmar entre bastidores las audiencias para captar el ambiente del juicio, incluido el comportamiento de los acusados. El periodista publicó un vídeo, difundido por varios medios de comunicación, en el que un acusado amenazaba a una persona del público con violar a su madre.
Según Frédéric Munsch, sus vídeos permitieron que los acusados y sus abogados lo “identificaran”. Fuera del tribunal, Frédéric Munsch uno de los acusados lo insultó y quiso golpearlo y cuando regresó al juzgado, la asistente legal del fiscal, Florence Galtier, le dijo que debía abandonar el recinto.
Su sindicato, CFDT-Journalistes, se puso en contacto con el tribunal para pedir explicaciones sobre la expulsión de Munsch y pedir su regreso. El tribunal respondió que el periodista había supuesto un “riesgo para el orden público” con sus vídeos de los acusados y que habría violado el derecho a la imagen.
Según la CFDT-Journalistes, Frédéric Munsch no había infringido ninguna regla deontológica: “Los periodistas tienen como única misión informar y juzgan si lo que ven es una información útil para comprender los hechos o el contexto. Si lo que revelan provoca conmoción o incluso escándalo, son los hechos revelados los que deben cuestionarse, no su emisor. Nos preocupan las decisiones que consideramos arbitrarias y que no parecen estar motivadas por el interés del público en estar informado”.










