Lo ha expresado la presidenta de la FIP, Dominique Pradalie, que junto con la OIT, anuncian una macro jornada europea de movilización de los trabajadores con ese objetivo.
La presidenta de la FIP, Dominique Pradalie, ha declarado: «Necesitamos leyes laborales justas y justicia salarial, respeto a los derechos fundamentales de los trabajadores, el fin de la discriminación entre los trabajadores de los medios de comunicación y condiciones de trabajo decentes para todos. La Jornada Mundial por el Trabajo Decente es una oportunidad para que los sindicatos recuerden a los gobiernos sus obligaciones con los trabajadores y los convenios de la Organización Internacional del Trabajo a los que están sujetos, como la igualdad salarial y el derecho a organizarse colectivamente. No puede haber medios de comunicación libres e independientes, si los periodistas viven en condiciones de pobreza, sin seguridad ni derechos”.
Así lo
ha hecho con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente
(JMTD), el pasado viernes 7 de octubre, anunciando que la Federación
Internacional de Periodistas (FIP), a la que pertenece la FeSP, se ha
unido al llamamiento de la Confederación Sindical Internacional en
favor de la justicia salarial. La FIP exige a las empresas de medios
de comunicación que restablezcan los salarios dignos en el
periodismo y pongan fin a las prácticas antisindicales.
En los
últimos años, la federación ha sido testigo del deterioro de la
situación de los periodistas y los trabajadores de los medios de
comunicación en todo el mundo. Este contexto se ha visto agravado
por el debilitamiento de las leyes laborales, la creciente
inseguridad en el lugar de trabajo, una mayor precariedad en las
condiciones laborales y la merma de los derechos de negociación
colectiva como resultado de las estrategias antisindicales de muchas
organizaciones de medios de comunicación.
La pandemia del Covid-19 ha afectado gravemente a la industria de los medios de comunicación, con el cierre de muchas publicaciones, programas y medios digitales, que ha dejado a miles de periodistas sin empleo.
Asimismo, el disparo de la inflación ha tenido graves repercusiones en los ingresos de los periodistas, algunos de los cuales se han visto obligados a organizar huelgas para protestar contra las cúpulas directivas de los medios de comunicación, que se niegan a aumentar los salarios.
En algunas partes del mundo, los periodistas incluso tienen dificultades para recibir sus salarios mensuales, y algunos de ellos tienen que depender de los «sobres marrones» para ganarse la vida, lo que pone en peligro la independencia de los medios de comunicación.










