Tras poner como en otros casos todas las trabas posibles, la empresa ha visto como sus trabajadores de un almacén en Nueva York conseguían sindicarse.
Amazon, el gigante de comercio electrónico creado por Jeff Bezos, se ha visto obligado a reconocer el viernes pasado que, por primera vez, en una de sus plantas los trabajadores montaban un sindicato.
Ha sido en un almacén de la compañía en Nueva York donde los trabajadores superaron las presiones de la prensa y el 55% de ellos votaron a favor para unirse a la asociación que busca promover la defensa de sus derechos.
La iniciativa fue del exempleado de la compañía Chris Smalls, quien se hizo famoso protestando contra las condiciones de seguridad en el gigante minorista durante la pandemia y que fuera despedido por ello. Esto ha significado una gran derrota para Amazon, que ha luchado durante decenios para impedir la sindicalización en sus almacenes apelando a todo tipo de recursos, incluso la persecución y el acoso.
La Junta Nacional de Relaciones Laborales deberá confirmar los resultados alcanzados por el sindicato ALU, tras lo cual el gran reto será abrir la negociación del convenio colectivo, precisamente uno de los argumentos que ha empleado Amazon para disuadir a sus empleados de respaldar el sindicato. Amazon ya ha alegado que la organización carece de experiencia en un proceso así y en la administración de fondos.










