La periodista Patricia Simón en el digital “lamarea.com” publica un artículo sobre la polarización de nuestra sociedad y los hechos responsables de la misma, entre los que ubican a “la irresponsabilidad del periodismo”. A este respecto señala:
La creciente precarización del periodismo –con el despido de más de 12.000 profesionales de los medios de comunicación en esta década de crisis en España– ha conllevado la proliferación de freelances y falsos autónomos/as. Y esta radical transformación del ecosistema del oficio ha convertido la profesión periodística no solo en productora de información, sino también en representación y divulgación de la misma a través de las redes sociales. La ecuación, por tanto, parece de cajón: a mayor visibilidad, mayor difusión del trabajo. Es decir, donde antes había un simple o una simple periodista, una firma sin más –o acreditada por una trayectoria rigurosa–, ahora existe una marca. Crearse una marca, como enseñan en algunas facultades de periodismo.
“Es un disparate. Es verdad que los medios tradicionales han perdido la credibilidad y quienes la conservan son los nombres, da igual que trabaje para la BBC o para La Voz del barrio. Y es natural que 20 o 40 años de buen trabajo te generen una firma, pero el objetivo no puede ser empezar por crearte un envoltorio de ‘qué guay soy’ y que dentro no haya nada”, afirma el veterano y reputado periodista Javier Espinosa. Una marca crece gracias a la satisfacción de sus clientes, una firma se construye a través de los años con la calidad de su trabajo.
Y aquí llega otro factor que influye en la polarización. Ganar seguidores o depender económicamente de tu comunidad, en el caso de los medios de comunicación, no está exento de riesgos para la independencia. Porque el peaje en forma de campañas de descrédito, unfollows e, incluso, destierro de determinados espacios o eventos, puede también desembocar en la tentación de abstenerse de informar sobre temas incómodos o enrevesados.
Y aquí llega otra cuestión importante: otra forma de autocensura, tan vilipendiada cuando nacía de la dependencia de los medios a los intereses económicos y políticos de sus financiadores, pero tan difícil de admitir cuando se trata de nuestros propios lectores y lectoras. Es decir, en algunos casos, se ha pasado de la autocensura por la publicidad a la autocensura por las audiencias.
El artículo completo: https://www.lamarea.com/2019/01/01/la-urgencia-de-recuperar-los-matices/










