En la homilía que pronunciada el lunes pasado en la capilla de la Casa Santa Marta, su residencia romana, el Papa Francisco advirtió que se utiliza la calumnia a través de los medios de comunicación y que se “destruye la libre información” para difamar y que esto afecta a la democracia.
“Todas las dictaduras han comenzado así, adulterando la comunicación, poniendo la información en manos de una persona sin escrúpulos, de un gobierno sin escrúpulos”, sostuvo Francisco y agregó que “en muchos países, se usa este método: destruir la libre comunicación. Por ejemplo, pensemos: existe una ley de los medios, de comunicación, se cancela esa ley; se entrega todo el aparato comunicativo a una empresa, a una sociedad que calumnia, que dice falsedades y debilita la vida democrática”.
Esto último se ha interpretado como una denuncia directa de la decisión del presidente argentino de Mauricio Macri, que uno de sus primeros actos de Gobierno fue modificar la ley de Servicios de Comunicación que impedía la concentración de medios en ese país y facilitar un macro monopolio del Grupo Clarín.
Señaló Bergoglio que “el primer paso es apropiarse de la comunicación y, luego, la destrucción, el juicio y la muerte”. Aseguró que “luego vienen los jueces a juzgar a esta institución debilitada, a estas personas destruidas, condenadas, y así va adelante una dictadura”.
Argumentó que “comunicar escándalos tiene una seducción enorme, una gran seducción. Se seduce con los escándalos, las buenas noticias no son seductoras”. Afirmó que “Esa comunicación crece, y esa persona, esa institución, aquel país, termina en la ruina. No se juzga al final a las personas. Se juzgan las ruinas de las personas o de las instituciones, porque no pueden defenderse”.










