La periodista de la BBC Carrie Gracie, que abrió el debate en Gran Bretaña al renunciar a su cargo de editora en China por discriminación salarial respecto de sus colegas masculinos ha concurrido ayer a la comisión de la Cámara de Diputados y les ha aportado pruebas de que “la gerencia de la BBC es incapaz de resolver su crisis salarial de género y necesita ayuda externa”.
Así lo señala ‘The Guardian’ quien informa que Gracie “destripó a sus jefes durante una audiencia de dos horas con el comité de cultura, medios de comunicación y deportes.
Acusó a la BBC de mentirle de manera diciendo que se le pagaría lo mismo que a sus pares masculinos, informando en contra de ella a los medios, afirmando que trabajaba a tiempo parcial y menospreciando a las mujeres en la corporación para justificar pagarles menos que a los hombres.
Sus comentarios se estima que “aumentarán la presión sobre el director general de la BBC, Tony Hall, y el resto de la gerencia sobre el tema de la igualdad salarial, que comenzó el verano pasado cuando la emisora reveló que dos tercios de sus editores mejores pagados eran hombres.”
El medio británico señala que Gracie, “visiblemente molesta durante la audiencia, afirmó que el informe negativo a la cuestión de esta discriminación aportado por la consultoría de PwC no hubiera podido sostenerse como información periodística en la BBC.
‘Si no estamos preparados para mirarnos honestamente, ¿cómo podrán el público confiar en que veamos algo honestamente?’, dijo.”










