Alicia Gutiérrez, Anselmo Mancebo, Fernando Pérez, Carlos Garcinuño, Javier Fernández de Heredia e Israel Martínez, son los periodistas que desde 2003 y a una media de más de 300 crónicas diarias, elaboran la información para los medios de la Dirección General de Tráfico (DGT). Sin embargo, en cualquier momento tendrán que dejar de hacerlo ya que ni siquiera han podido optar este año al concurso para la renovación de su contrato.
Según señala ‘elconfidencial.con’ la empresa que ellos conforman –Nivelamar Comunicaciones– y que tiene como único cliente a la DGT, “ni siquiera pudo presentarse al concurso público bianual que convocó la DGT en 2017. ‘Hemos ganado el concurso todos los años, pero éste incluyeron en el pliego de condiciones una cláusula que marca una facturación mínima de la empresa que desgraciadamente no alcanzamos’, dice Israel Martínez. Nivelamar está administrada por los seis y no tiene más ingresos que los generados por los concursos de la DGT, que suman en torno a 170.000 euros.
A este último concurso, publicado en el mes de abril, tan solo concurrió CBM, una filial de la productora televisiva Secuoya. Ha sido nombrada adjudicataria provisional y está a la espera de que la DGT les comunique los siguientes movimientos. Ya tienen preparado al equipo que les sustituirá: ‘Les hemos presentado seis perfiles de profesionales de gran solvencia, con una media de ocho años de experiencia en radio y televisión, y estamos a la espera de su respuesta’, explican desde Secuoya.
Los periodistas siguen acudiendo a su puesto de trabajo, aunque desde abril saben que no seguirán. La DGT les va ampliando el contrato mes a mes, pero un día dejará de hacerlo. Distintas versiones apuntan a que podría suceder este verano, el 1 de julio o el 1 de agosto, en plena ‘operación salida’, cuando su labor es más importante. ‘No sabemos nada, no nos han comunicado nada concreto. Nos mantenemos a la espera viniendo a trabajar como siempre’, lamenta Fernando Pérez. Israel Martínez no oculta el abatimiento general: ‘Estamos llevándolo mal, claro. Imagínate, después de tantos años nos vemos en la calle, sin paro, porque no somos trabajadores con nómina’.”










