El periodistas Enric Llopis informa en el digital ‘rebelión.org’ de la participación de los periodistas Pascual Serrano y Joaquín Ferrandis en un debate organizado por la Diputación de Valencia y la Unió de Periodistes Valencians sobre la relación entre poder ciudadano y poder mediático.
Tras aportar datos sobre la penetración de Google y Facebook en el mercado, el segundo de los ponentes señaló que “se trata de considerar estas cifras, para que el análisis sobre los medios se fije en la luna en lugar de en el dedo”. Joaquín Ferrandis advierte que “tal vez hoy la situación haya empeorado respecto a 1980, cuando la UNESCO publicó el Informe MacBride (“Un solo mundo, voces múltiples”) … En las conclusiones se afirmaba que los desequilibrios en los sistemas nacionales de comunicación son tan “perturbadores” e “inaceptables” como las desigualdades sociales, económicas, culturales y tecnológicas en el ámbito nacional e internacional.”
Pascual Serrano afirmó, según señala Llopis “que lejos de su teórica función mediadora, son los medios de comunicación los que impiden en muchos casos saber lo que piensa un político o un gobernante. En un debate sobre la relación entre poder ciudadano y poder mediático organizado por la Diputación de Valencia y la Unió de Periodistes Valencians, el autor de “Medios democráticos” y “Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo” recuerda que en diciembre de 2008 El País difundió documentación secreta que probaba el visto bueno del gobierno de Aznar a lo que constituía un escándalo: la CIA había utilizado aeropuertos y el espacio aéreo del estado español durante los vuelos clandestinos a Guantánamo. Ante las explicaciones en el Congreso del Ministro de Asuntos Exteriores, el socialista Miguel Ángel Moratinos, el 10 de diciembre de 2008, Pascual Serrano subraya que los periódicos El País, ABC y Público extrajeron en el titular una conclusión diferente de la comparecencia; pero lo sustantivo es que no se incluyó el enlace o el vínculo a la intervención ministerial.
“Hoy resulta esencial el buen periodismo que separe el grano de la paja, en un contexto de sobreabundancia informativa”, subrayó Ferrandis, “quien considera que esta labor han de realizarla profesionales cualificados y con criterio, los periodistas. Además, explica que liquidar la intermediación abarata el producto y abre la puerta a que cualquier persona con un smarthpone pueda transmitir informaciones. A estos procedimientos se les ha denominado “periodismo ciudadano”, pero el problema en estos casos reside en discriminar las informaciones veraces de las falacias; y en que a las noticias no se les agrega el contexto. ‘Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido acceso a tanta información y en tiempo real, por ejemplo con el streaming’, explica, ‘pero ello no implica una mayor calidad informativa’. Además Ferrandis desliza otra de las cuestiones capitales: ‘Las grandes empresas han acumulado enorme poder y proletarizado a los periodistas”.
Recoge Llopies que “en cuanto al desempleo y la explotación laboral, Pascual Serrano recuerda una de las consignas de la Federación de Sindicatos de Periodistas: ‘Mi precariedad es tu desinformación’.”
Ferrandis critica que “los grandes medios hayan renunciado en buena medida a su papel fiscalizador, pero también se ven obligados a tratar ítems que las redes sociales introducen en las agendas. Ejemplos de la posibilidad de romper el cerco es la filtración de documentos que inició Wikileaks en el verano de 2007, con Julian Assange a la cabeza; o las filtraciones del exempleado de la CIA Edward Snowden en 2013, sobre diferentes programas de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense.
Pascual Serrano se pregunta por las prioridades que establecen los gerentes de los medios. ‘¿A quién le puede interesar el desplazamiento de redactores al Foro Social Mundial celebrado en 2006 en Mali?’ Agrega que hoy se da la circunstancia de ONG que pagan a los medios occidentales para que cubran con reportajes los conflictos olvidados. Cuestión distinta son las posibilidades informativas de la imagen. Pascual Serrano continúa pensando que el mundo se explica con palabras. Aunque en la revista El Jueves prepare los dosieres informativos para que los ilustradores expliquen el CETA con viñetas. Pero la idea central es distinguir los medios en función del criterio marxista de quiénes son los bancos propietarios, los acreedores y por otro lado los anunciantes.”
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