Una gran cantidad de periodistas de todo el mundo no están protegiéndose como deberían. En muchos casos, sencillamente ignoran la existencia de las herramientas que podrían utilizar. Esta es una de las principales conclusiones contenidas en el último informe hecho público por el Centro Internacional de Ayuda a los Medios (CIMA en sus siglas en inglés), que recoge también que más de la mitad de los periodistas encuestados –cerca del 60%– usa herramientas de seguridad digital para protegerse, pero que todavía hay mucho por mejorar, particularmente en relación a las herramientas de seguridad que eligen.
El autor del estudio, Javier Garza Ramos, apunta que «las necesidades de herramientas digitales de seguridad para periodistas son vastas y diversas». Añade que «los informadores se han vuelto más vulnerables no solo mientras trabajan en lugares peligrosos, sino también en sus rutinas diarias, en sus casas, en las redacciones o en la calle, a medida que aumenta la vigilancia digital». Otro dato revelador es que algunos de los encuestados afirmaban que que usan herramientas que creen que son seguras, «pero que en realidad no lo son. Esto es un indicador de que los periodistas necesitan capacitación para distinguir entre las herramientas seguras y las no seguras.»










