La Federación Internacional de Periodistas (FIP) se ha sumadado a su sindicato afiliadro en el Reino Unido e Irlanda, National Union of Journalists, en la condena de la actuación de la policía de Reino Unido que ha hechado mano de los poderes que le concede la Terrorism Act 2000 para apoderarse del computador portátil de un periodista de la BBC y así acceder a sus fuentes.
Los detectives tras haber obtenido una orden judicial amparados en dicha norma represiva se apoderaron de la información del reportero Secunder Kermani, de Newsnight. Kermani ha producido extensos informes extensos sobre los jihadistas nacidos en Gran Bretaña y la policía quería disponer de las comunicaciones entre ester periodista y una persona que se había presentado como miembro del Estado islámico.
El presidente de la FIP, Jim Boumelha, ha expresado su disgusto por esa acción de la policía. “Es un mal día para la libertad de prensa”, ha manifestado, “los periodistas tienen la obligación de proteger sus fuentes y cualquier acción policíal o de la justicia que utilice la legislación antiterrorista para forzarles a revelar sus comunicaciones, incluyendo notas, emails, imágenes y registros, hace más difícil su trabajo de informar al público”.
La secretaria general de la NUJ, Michelle Stanistreet, ha dicho: «Utilizando a los periodistas como sus herramientas de investigación la policía vulnera la libertad de prensa y dificulta que estos protegan sus fuentes y hagan sus trabajos correctamente y con integridad. La policía y la interferencia estatal están haciendo las vidas de los periodistas increíblemente difíciles y poniendo en peligro su seguridad”.










