El PP gallego ha aprobado -solo con sus votos-, la pasada semana su ponencia de mandato marco para la empresa de la Radio Televisión de Galicia (RTVG).
El mismo tendrá una duración de nueve años, aunque ya están por cumplirse cuatro desde que debió entrar en vigencia; ya que el texto normativo de 2011 daba un plazo de seis meses para la renovación del consejo de administración y su director general; pactado entre populares y socialistas con el voto en contra de el BNG.
El texto ahora aprobado abarca temas como la limitación de ciertos contenidos: «(entre las) 6 y las 22 horas no se difundirán contenidos que puedan perjudicar el desarrollo psíquico o moral de los menores».
Propuestas como «neutralidad informativa e independencia» y «libertad de expresión y pluralismo» la «pluralidad y diversidad política» se incluyen en el artículo 12 del documento, que señala que el tratamiento informativo se respetará «la pluralidad y diversidad política, teniendo en cuenta la proporcionalidad de la representación institucional democrática de Galicia».
Reitera que la dirección de la RTVG deberá actuar con «absoluta independencia y respeto a la legalidad vigente» y que no podrá «recibir instrucciones, directrices o cualquier clase de indicación imperativa de la Xunta, ni de grupos políticos, económicos, sociales u otras instituciones o entidades».
Estas intenciones loables se contradicen con la decisión de que los nuevos miembros del consejo de administración de la RTVG para los próximos cinco años (esta legislatura más la siguiente) hayan sido elegidos por el actual hemiciclo gallego, con un reparto de cuatro puestos para el PPdeG y dos para el PSdeG. Entre los designados se hallan el director de comunicación del PP gallego y la ex jefa de prensa del actual secretario general de los socialistas en la Diputación.










