La encíclica «verde» del Papa (Laudato si – Alabados seas), que se dará conocer hoy 28 de junio oficialmente, había generado gran expectativa; sobre todo en los poderes energéticos de Estados Unidos, debido que puede atacar los intereses de esas industrias vinculadas al petróleo.
La filtración de ese mensaje, el pasado lunes, ha derivado el debate por la retirada -por parte Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede- de su credencial a Sandro Magíster de L’Espresso, decano de los periodistas en el Vaticano.
Esa filtración es considerada por muchos como un virtual sabotaje al lanzamiento de esta esperada encíclica sobre el medio ambiente, ya que ha propiciado respuestas de los negacionistas del calentamiento ambiental antes de que su contenido se conozca oficialmente.
Las normas respecto a mantener los embargos de información son muy severos y para ser acreditado en forma permanente por el Vaticano, el periodista debe comprometerse por escrito a respetar las normas relativas al embargo.
Por su larga experiencia en la casa, Sandro Magíster conocía perfectamente como funcionan estas cosas; por lo mismo, los analistas no dudan en señalar que tras la acción del periodista se halla la inducción de los sectores más conservadores de la curia.
Todos señalan que Magíster ha sido desde hace años un portavoz oficioso de esos sectores y que, desde el principio de su pontificado, ha sido muy crítico del Papa Francisco en su blog.
Ya adentrados en la aureola de los misterios que suelen rodear a la Sante Sede, no son pocos los que aventuran turbias relaciones entre esa parte de la curia romana y los poderes facticos de la finanzas y las grandes corporaciones.










